Koordenatuak 222

Noiz igoa 28 de febrero de 2014

-
-
151 m
0 m
0
4,3
8,6
17,17 km

Bisitak 1584, kokapena 48

Nondik gertu Amaraberri, País Vasco (España)

Ruta urbana que se inicia y termina en la estación de autobuses y recorre los principales lugares de interés turístico de la ciudad. Conviene hacerla en los meses más próximos al verano para aprovechar las horas de luz desde la mañana y hay tramos largos que pueden realizarse en autobús, como el que recorre la bahía de la Concha de punta a punta, aunque vale la pena hacerlo a pie.

Por lo demás el recorrido no tiene más dificultad que la de la distancia ya que el único desnivel a tener en cuenta es el del monte Urgull, con algunos tramos con pendientes fuertes, ya que al monte Igueldo se sube y se baja en funicular y no presenta mayor dificultad.

El recorrido pasa por el parque de Cristina Enea y su palacio para bajar a la estación de RENFE y recorrer la orilla del Urumea hasta el Kursaal y la playa de la Zurriola. Cruza el Urumea para adentrarse en la parte vieja por el Bulevar y el mercado de la Brecha hasta la iglesia de San Vicente y el museo de San Telmo. Desde la trasera del museo san Telmo unas escaleras dan acceso a las murallas del monte Igueldo, el camino sube hasta un baluarte presidido por una bandera vasca y rodea la ladera de Urgull pasando por el cementerio de los ingleses y sus tumbas del siglo XIX, finalmente se llega a un baluarte abierto a la bahía de la Concha y se asciende hacia el castillo de la Mota.

El castillo está presidido por la estatua del Sagrado Corazón y sus vistas se abren sobre toda la ciudad y las montañas de los alrededores así como a la costa vasca hasta el cabo Machichaco. Un camino baja hacia el puerto pasando junto a un pequeño bar y serpenteando hasta las baterías más bajas, desde allí una pista conduce hasta el Paseo Nuevo y su escultura de Oteiza.

El recorrido pasa junto al Aquarium y por el puerto viejo, con las barcas que llevan, en verano, a la isla de Santa Clara, el museo náutico y los barcos pesqueros antes de adentrarse en la parte vieja por la muralla y visitar la iglesia de Santa María y la plaza de la Constitución para salir de las callejas de la parte vieja al Bulevar en las cercanías del ayuntamiento y los jardines de Alderdi Eder.

El recorrido se adentra por el ensanche decimonónico para visitar la elegante plaza de Guipúzcoa, con la sede de la diputación, el teatro Victoria Eugenia junto al río Urumea y la catedral del Buen Pastor. Desde ella el camino lleva a la bahía de La Concha que va rodeando por el balneario de la Perla hasta el Pico del Loro, un cabo sobre el cual está el palacio de Miramar, lugar de veraneo de la monarquía española hasta la llegada de la segunda república.

El siguiente tramo costea la playa de Ondarreta hasta alcanzar el peine del viento con las esculturas de Chillida antes de volver sobre sus pasos, rodear el club de tenis y llegar al edificio del funicular que asciende con sus vagones de madera hasta Igueldo.

Igueldo acoge un parque de atracciones de principios del siglo XX y una torre con imponentes vistas sobre San Sebastián, la bahía y buena parte de la provincia y costa vasca, desde las playas de Francia hasta Vizcaya y las montañas del interior de Guipúzcoa.

Se baja en el funicular y se vuelve a recorrer la playa de Ondarreta. La ruta vuelve hacia la estación dejando a la izquierda el palacio de Miramar y ascendiendo una colina por una avenida. En su parte más alta se puede acceder al palacio y jardines de Ayete en los que veraneaba Franco y ahora destinados a fomentar la Paz. La ruta pasa por un imponente puente antes de volver a las inmediaciones de la estación de autobuses donde comenzó la ruta.

En todo el recorrido abundan comercios, bares y restaurantes de todo tipo en los que reponer fuerzas.
Por ahora y desde hace décadas San Sebastián carece de una estación de autobuses como tal, las salidas y llegadas se realizan desde una marquesina situada en una plazuela junto al hotel Amara Plaza a la espera de que instalen la estación en otro lugar, al parecer junto a la estación de Renfe. La actual estación queda junto al río donde se inicia la ruta. Las taquillas están en la cercana avenida de Sancho el Sabio.
Tras cruzar el Urumea una pasarela junto a las primeras casas permite cruzar sobre las vías de tren y adentrarse en los jardines de Cristina Enea, antiguos jardines del palacio el edificio ocupa la zona más alta del parque.
El palacio edificado por el duque de Mandas con el nombre de su mujer y regalado al ayuntamiento como herencia acoge hoy en día instalaciones municipales dedicadas al medio ambiente.
Merece la pena perderse por los jardines.
Los senderos descienden en dirección al barrio de Atocha donde tiene su entrada principal, el camino sigue en dirección a la torre de Atocha y gira a la izquierda rodeando la tabacalera.
La Tabacalera es un enorme edificio en el que se hicieron cigarros durante décadas, ahora está en obras de cara a ser un centro cultural algún día. La pasarela cruza las vías entre la Tabacalera y la enorme y horrible torre de Atocha, ya no queda rastro del mítico estadio de la Real Sociedad cuya parcela ocupan ahora viviendas.
La estación de Renfe es uno de los edificios que propició el desarrollo de la ciudad, era usado por la monarquía para sus veraneos. Tras cruzar la pasarela se llega a la orilla del Urumea.
El puente de María Cristina es el más elegante de la ciudad con sus templetes y esculturas, la ruta sigue por la orilla derecha del Urumea sin cruzarlo, junto a las casas de estilo francés que rodean el río hacia la costa.
Los dos enormes cubos ocupan la parcela del que fuera casino del Kursaal. Tuvieron bastante polémica porque su estética rompe con la de todo el entorno imitando a dos cubos de roca similares a los del rompeolas. Tiene una nutrida oferta cultural todo el año y es la sede del grueso del festival de cine cada año.
La playa de la Zurriola es la más salvaje y nueva de la ciudad, creada en gran medida gracias al rompeolas que permitió estabilizar más las arenas. Es la playa más joven de San Sebastián también por sus usuarios y frecuentemente se pueden ver surfistas en ella, sus aguas son también las más violentas de todas las playas urbanas.
Forma un conjunto con el hotel María Cristina y es, simbólicamente, el centro de festival de cine aunque el Kursaal le haya suplantado en buena parte de sus funciones. Es un edificio de finales del siglo XIX elegante al pie del río Urumea y que marca la frontera entre la ciudad decimonónica y la ciudad de origen medieval.
El Bulevar marca la frontera entre la ciudad vieja y la moderna, La Brecha es un antiguo mercado en el paseo, se llama así por la brecha abierta en la muralla durante la guerra de independencia. Hoy en día es una mezcla de centro comercial y mercado tradicional, las calles de sus lados se adentran en el casco antiguo de la ciudad.
La iglesia de San Vicente es la más antigua de las que se conservan en la ciudad, es un templo de estilo gótico tardío del siglo XVI sobre el anterior templo románico.
El museo ocupa un antiguo convento dominico que conserva el templo y el claustro y tiene una amplia colección de pintura, fotografía, arqueología, etnografía, etc, es el principal museo de la provincia. Ocupa una plaza tras la iglesia de san Vicente, a la derecha de su ampliación está la escalera que sube hacia el monte Urgull en dirección a un alto baluarte presidido por una ikurriña o vandera vasca.
El camino sube a la muralla tras el museo de San Telmo y pronto un desvío hacia la derecha asciende con pendiente fuerte hasta el baluarte de la ikurriña, se pasa un túnel junto al cuerpo de guardia y la chimenea de los soldados que hacían la guardia antes de ascender al baluarte, espectacularmente colgado sobre el paseo nuevo y con amplias vistas hacia La Zurriola. El camino continua por la cara norte con menos pendiente.
Junto a un desvío que asciende con pendiente fuerte se llega al cementerio de los ingleses, ocupa el lado izquierdo del camino y asciende por la fuerte ladera. Los desprendimientos, la humedad de su ubicación norte y el vandalismo hacen que llegar a algún punto sea complicado. Aún así hay varios senderos que recorren su interior acercando a los visitantes a una serie de tumbas, individuales o colectivas, así como monumentos en memoria de los ingleses muertos durante las guerras carlistas en defensa de la ciudad así como de la guarnición del castillo. El camino continúa llaneando, con alguna cuesta fuerte hacia arriba, rodeando la ladera hasta alcanzar un nuevo Baluarte, el de la batería de Santiago.
En la batería de Santiago prácticamente se terminan ya las pendientes fuertes, las vistas son sencillamente maravillosas sobre la bahía de la concha y la costa. El castillo queda a escasa distancia, un pequeño sendero sube directamente hacia él.
El castillo de la mota ocupa desde el medievo la cima del monte Urgull, actualmente la preside una enorme estatua del Sagrado Corazón y contiene en su interior una capilla. Conserva sus murallas y torre del Homenaje y pueden verse las vistas y cañones en sus troneras.
Merece la pena recorrer las murallas apreciando las vistas antes de volver hacia el baluarte de Santiago.
En la batería de Santiago un camino baja entre los muros, pasa junto a unos baños públicos y se alcanza una pequeña caseta de piedra que es un bar con magníficas vistas a la bahía. Desde la misma terraza del bar una escalera lleva a una trocha que desciende serpenteando hacia el puerto.
La batería de las damas se abre sobre las casas del puerto cerrando la entrada oriental de la bahía con sus cañones.
Desde las baterías de las damas, hacia la derecha, una trocha lleva hacia el Paseo Nuevo y el Acuario que queda inmediatamente debajo.
El paseo Nuevo recorre la cara norte del monte Urgull y es conocido por las espectaculares olas que estallan en su barandilla cuando hay temporal, también da acceso al puerto viejo por el acuario y está presidido por una escultura de Oteiza.
El viejo Aquarium ahora modernizado es uno de los más interesantes del país con su enorme piscina con pasillo subacuático de cristal para ver a los tiburones y otros peces, frente a su fachada se abre el puerto viejo.
En el puerto viejo se pueden encontrar los barcos que realizan recorridos turísticos y el más barato e interesante que lleva en verano a la isla de Santa Clara, pequeña isla en la bahía que cuenta con una pequeña playa, un par de bares, un faro y mesas de merendero en sus laderas. También puede visitarse el museo naval al pie de las murallas.
Desde el puerto viejo y sus restaurantes se vuelve a la parte vieja a través de una puerta abalconada de su muralla.
La iglesia de Santa María es una de las dos del casco viejo y durante años fue la principal de la ciudad hasta que se construyó la catedral del Buen Pastor en el ensanche, por cierto que la fachada principal de ambas están unidas por una larga calle que se inicia en la fachada de santa María con la calle Mayor. El actual edificio es de estilo barroco del siglo XVIII y está presidida por la virgen del coro.
Las callejas de la parte vieja, llenas de tabernas y restaurantes, conducen hasta la plaza de la constitución que es testigo del acto principal de la tamborrada cada año. Es una plaza rectangular presidida por el antiguo ayuntamiento, llaman la atención los números en los balcones que se usaban para numerar los sitios cuando se usaba como plaza de toros.
Las callejas de la parte vieja esconden decenas de bares y restaurantes en los que comer desde un pintxo o un bocadillo hasta un menú de lujo por cualquier precio o simplemente darse el gusto de tomar un par de potes o unas cervezas tranquilamente y disfrutando del ambiente que siempre hay.
El Bulevar es la gran avenida construida donde estaban las antiguas murallas de tierra de la ciudad, un amplio y elegante paseo arbolado que separa la apretujada parte vieja del cuadriculado y más amplio ensanche, el edificio más destacado es el ayuntamiento, antiguo casino, que impide que el bulevar desemboque en la bahía de la Concha.
El antiguo casino se construyó para entretener y reunir a las clases altas nobles y burguesas que seguían a la familia real a San Sebastián y atraer nuevo turismo ya que se quejaban de que no había gran cosa que hacer en la ciudad. Tampoco sirvió de mucho porque poco tiempo después de construirse se prohibió el juego en España, finalmente el edificio acabó como ayuntamiento de la ciudad. Las vistas a la bahía desde él y el cercano muelle del náutico son magníficas.
Los jardines de Alderdi Eder son un agradable espacio junto al ayuntamiento y sobre la playa de La Concha, con su carrusel todo el año es el punto de partida habitual para recorrer toda la bahía paseando o acceder a la playa, en mi ruta opto por dar una pequeña vuelta por el ensanche antes de afrontar la Concha.
La plaza de Guipúzcoa ocupa el centro del primer ensanche de San Sebastián y su principal edificio es el de la diputación que funciona casi como un pequeño estado al tener hacienda propia. Es una plaza rectangular cuyo interior está completamente ajardinado, tiene varios estanques y curiosidades como el reloj vegetal o el templete meteorológico de principios de siglo.
La catedral del Buen Pastor fue construida a finales del siglo XIX en estilo neogótico para dotar a la ciudad de un templo a su altura y acabó siendo catedral cuando se creó la diócesis de San Sebastián. Destaca su elegante torre campanario y las vidrieras de su interior.
Merece la pena recorrer las cuadriculadas y elegantes calles del ensanche que se abren entre el bulevar y la catedral del buen pastor con el río Urumea y la bahía de la Concha en sus márgenes antes de acercarse hacia La Concha pasando al pie del cerro de san Bartolomé con su templo en la cima.
La playa de La Concha es la principal de la ciudad y de la bahía, sus aguas tranquilas y de aguas algo más cálidas que la de las playas exteriores hace que sea la preferida de las familias.
La familia real decidió construirse este palacio sobre el pico del loro, un pequeño saliente rocoso que parte en dos la bahía con la playa de la concha a un lado y la de Ondarreta al otro. Es un edificio elegante propiedad del ayuntamiento que ahora usa para actividades culturales, las vistas se extienden sobre toda la bahía.
No se puede decir mucho más de la magnífica playa de La Concha.
La playa de Ondarreta comparte bahía con la de la Concha, quizá menos transitada por estar más alejada del centro y con aguas algo menos cálidas por la apertura entre la isla de santa Clara e Igueldo es una playa igualmente agradable.
La ruta rodea la playa de Ondarreta y costea en dirección al peine de los vientos, al final del paseo playero.
Chillida instaló hace unas décadas sus esculturas en una roca al final del paseo costero de San Sebastián en un espacio hecho en granito por Néstor Barreneche y forman un espacio singular en la ciudad, tanto en los días soleados como cuando el mar está enfadado y estalla contra las rocas y las estructuras de hierro.
Tras rodear el club de tenis se llega a la plaza del funicular. Este asciende constantemente hasta el monte Igueldo dando acceso al parque de atracciones, tras cumplir un siglo en 2012 y con su estructura de metal y madera es el funicular con mayor pendiente de Europa llegando hasta un 58%. El billete de ida y vuelta cuesta 3,10 para adultos y 2,30 los niños.
Desde el monte Igueldo las vistas a la bahía de la Concha son espectaculares y se extienden hasta los arenales franceses cubriendo toda la ciudad y sus suburbios así como las montañas. Se da acceso desde el final del teleférico al viejo parque de atracciones y a la torre que preside la cima de la montaña.
El parque de atracciones fue construido a principios del siglo XX y sus atracciones hoy parecen bastante inocentes, desde el río tenebroso a la montaña suiza, así llamada porque en aquella época llamarla montaña rusa sonaba comunista y que es un trenecillo trepidante en el que el conductor va sentado en un taburete manejando el cacharro con una palanca. Un sitio curioso.
La torre de Igueldo fue utilizada como faro hasta que las nieblas aconsejaron construir uno a menos altura y también fue utilizada como fuerte en las guerras carlistas hasta que sus ruinas se adaptaron como mirador. Las vistas son, pues eso, espectaculares. Vale la pena dejar pasar el tiempo sentado en lo más alto de la torre con unas vistas de 360º a toda la costa y la ciudad.
Tras bajar de Igueldo en el funicular y recorrer la playa de Ondarreta el camino de retorno a la estación de autobuses puede hacerse mediante autobuses o andando, basta con subir por el paseo de Pío Baroja dejando a la izquierda el palacio de Miramar hasta llegar a la parte más alta de una colina, allí un puente cruza la calle, hay que subir al puente y girar hacia la derecha, en pocos minutos conduce al palacio y jardines de Ayete. Un elegante palacio que fue residencia de Franco durante sus estancias en la ciudad y que actualmente es municipal y utilizado como casa de la paz. Merece la pena perderse por sus jardines antes de volver a la avenida de Pío Baroja y retomar el camino hacia la derecha por Pío Baroja, pronto se cruza un elevadísimo viaducto y se retorna al llano en las cercanías de la estación de autobuses.

Kokapenaren inguruko iritzi eta galderak

    Nahi izanezkero edo ibilbide hau