Denbora  3 ordu 13 minutu

Koordenatuak 403

Fecha de subida 9 de julio de 2017

Fecha de realización julio 2017

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26 m
0 m
0
1,2
2,3
4,64 km

Bisitak 1029, kokapena 22

Nondik gertu Santa Engrazia, País Vasco (España)

- El pasado 8 de Julio, que no 7 de julio San Fermín, nos reunimos unos cuantos amigos, en concreto 19, guiados por el “maestro” Constantino, y sus fieles colaboradores Joxe Beñardo y Fermín, para ver las murallas (de un perímetro de unos 1200 metros) desde “extramuros”, con todos sus cubos, baluartes, fosos y puentes levadizos, es decir, para que se nos instruya sobre poliorcética (arte de sitiar, atacar y defender las plazas fuertes)
- El grupo de 8 personas de la visita al casco viejo de Errenteria allá por marzo, ha ido aumentando con las posteriores a Venecia, murales de “Bilbao la Vieja” y “Valle de Labetxu” en Jaizkibel, hasta los 19 actuales.
- La situación estratégica que ocupa Hondarribia, fue la causa de que desde tiempos muy lejanos, se atendiera con gran solicitud su fortificación. Ya en 1200, cuando Guipúzcoa se unió a Castilla, Fuenterrabía figuraba como plaza fuerte, sus murallas fueron testigos de numerosos asedios, siendo el más famoso el acaecido en 1638, teniendo a partir de entonces los títulos de Muy Leal y Muy Valerosa Ciudad, además de Muy Noble y Leal Villa que ya poseía. En 1799, Carlos IV le otorgó el título de Muy Siempre Fiel. Sus títulos son: MUY NOBLE, MUY LEAL, MUY VALEROSA Y MUY SIEMPRE FIEL CIUDAD DE HONDARRIBIA.
- Comenzamos la visita en lo que era el “Molino de Marea de Santa Engracia” de 1576 (movido por la energía obtenida por el flujo de las mareas), junto a la ermita del mismo nombre, con muchísima curiosidad por parte de los lugareños del barrio, un tanto sorprendidos, al ver a sus paisanos Constantino, Joxe Beñardo y Fermin, dando explicaciones a semejante tropa, interesada en la historia de su localidad, a los que además les llegábamos a interrumpir el paso por la acera.
Constantino nos explica como desde aquí existía el “Dique de Santa Engracia”, que llegaba hasta el “Baluarte de San Felipe” (ver mapa “Plaça de Fuenterravia”) y que facilitaba la entrada y salida de la ciudad a través del camino real.
En este mapa se puede ver que las murallas en su totalidad estaban rodeadas de mar (17), a excepción del “Prado de San Nicola” (15). Es decir, que era una “ciudad península”.
- Caminamos por una zona que antes estaba tomada parcialmente por las aguas, hasta la Puerta de Santa María, una de las dos puertas principales del recinto amurallado, situada en el frente sur.
Destaca la puerta exterior con su puente levadizo, garita y puerta. Al lado, en el oeste, vemos el Cubo imperial o de Santa María (del siglo XVII), que se conserva parcialmente. Sobre la puerta, el escudo de Hondarribia (aquí desde 1879), con torre en el centro; ángel con llave; ballena con dos arpones (solo en los escudos de Lekeitio y Hondarribia); sirena; barcos; banderas; y cañones.
El aljibe nuevo, está bajo el Kasino Zaharra, en el baluarte de San Felipe (el último construido, en el siglo XVII), al Sureste de la Puerta de Santa María; aquí estuvo la lonja (aduana).
Un dicho de hondarribitarras contado por nuestros guías, sobre la Alhóndiga “el que quiera castañas por sacos que vaya a la alhóndiga” (frase sacada de un bando municipal). La alhóndiga estaba cerca de la puerta de Santa Maria y la encargada era Paula,
Bajo la puerta de Santa María se ve un túnel que cumplía funciones de vigilancia.
- Rodearemos el trazado de la muralla por el exterior (“extramuros”), en el sentido de las agujas de reloj, hasta llegar de nuevo a los restos del potente baluarte de San Felipe, al sureste de la Puerta de Santa María, y clave para su defensa (en terreno donde están los actuales Kasino Zaharra y Plaza de San Juan de Dios)
- Iniciando el rodeo por la Muralla y Baluarte de la Reina, nos situamos sobre la contraescarpa, antes “Prado de San Nicola” (15), y ante el foso, para ver el lienzo de muralla entre los baluartes San Nicolás (a nuestra izquierda) y de la Reina, a nuestra derecha (este, rehabilitado en 2006 como parque, con planos del arquitecto sevillano Manuel Manzano Monís (1913-1997), donde se ve una garita en el lugar más alto del ángulo del baluarte.
Estamos sobre el “Txofre” de Hondarribia (aquí estuvo la plaza de toros).
La contraescarpa es la pared en talud del foso del lado contrario a la fortificación, o sea, del lado de la escarpa. Es la cara o plano que se halla más próximo al exterior del foso, por oposición al otro, que recibe el nombre de escarpa.
- Desde la contraescarpa, se aprecian restos de varias casamatas (en terminología militar, es el nombre que recibe cualquier construcción de tipo sólido destinada a albergar algún tipo de arma defensiva; así, podemos hablar de casamatas para ametralladoras, para artillería, etc., y con frecuencia se las denomina "búnker"; estas casamatas se podían construir en ladrillo, tierra o, incluso, piedra trabajada).
- También desde la contraescarpa en que nos situamos, se pueden apreciar las “huellas” dejadas en el lienzo de la muralla por los impactos de los “cañones pedreros” (los proyectiles eran de piedra).
- Se aprecia en la muralla la “línea magistral” (casi en el borde superior; además de cuatro hileras de sillares por encima, puestas posteriormente, para llegar a la altura debida de la muralla), y dos añadidos carlistas. Parte de esa muralla está reconstruida (se ve por el color diferente de la piedra).
- Pasamos junto a la Galería contraminas, con gateras verticales, en el baluarte de San Nicolás, frente al Revellín (fortificación triangular) de San Nicolás (este, al otro lado de la carretera y de la pasarela peatonal elevada).
Vemos esa galería, hoy vallada.
- También se aprecian unas escaleras metálicas incrustadas en la piedra de la muralla (“disimuladas”, apenas se ven), para entrar y salir del recinto amurallado sin ser visto …
- Llegamos al lugar en el que estaba el Cubo de la Magdalena, de 1524 (en el inicio de la calle Javier Ugarte, y que llegaba hasta la rotonda con la fuente de la actual plaza San Cristóbal). Los muros tenían 8 m de espesor y 17 m de altura.
- En la cuesta de la calle Javier Ugarte, quedan restos del edificio del Polvorín del siglo XVII. Lo que fue almacén de pólvora hoy es el Centro de Interpretación de la Ciudad Amurallada.
- Por Sabin Arana kalea, llegamos al lugar en que estuvo el desaparecido Baluarte de Santiago, proyectado por Tiburzio Spannocchi. Vemos los restos de la Torre Cuadrada de la Munición Vieja. Desde ahí vemos en lo alto donde estuvo el Palacio del Gobernador, y hoy están el Palacio de Carlos V, la Iglesia y el Palacio del Obispo o Etxebestenea (hoy hotel), y desde donde sube el ascensor.
- Nos cuenta Constantino que había tres “ciminterios” en el interior de las murallas; uno en el interior de la Iglesia, otro, el de arriba (para gente importante), y el de abajo (fosa común, para la plebe)
- Tiburzio Spannocchi (Siena, 1541 - Madrid, c.1606), ingeniero militar, muy relacionado con las murallas de Hondarribia, no tiene ninguna calle, ni plaza aquí (sí en Donosti: el “Paseo de los Curas”, en Urgull, está situado sobre la muralla de Spannocchi).
- Llegamos al Baluarte de San Felipe (por Felipe II) o del Puntal. Llegaba hasta donde hoy está el monumento (inaugurado en 1947) a San Juan de Dios (este, era un soldado que se convirtió en 1520, tras caer del caballo y aparecérsele la Virgen). Sobre lo que era el baluarte, está el Kasino Zaharra (hoy Hogar del Jubilado), casino de juego del siglo XIX, donde se jugaban los dineritos.
- Nos situamos frente al Monumento a los Balleneros de Terranova, en los restos de una de las paredes del baluarte; tiene un bajorrelieve y dos anclas con “cepo”, de 1420, halladas en Terranova, en s. XVII o XVIII, que estaban en Pasajes, y que Fernando Artola '”Bordari'” (Hondarribia, 1910 - 1983), poeta y escritor, logró que se donaran a la ciudad; al monumento se le dio este formato, con un mural, en reconocimiento a aquellos pescadores.
- En 2009, E.J./G.V. eliminó el puerto de barcas de pescadores jubilados, junto al monumento de San Juan de Dios. Los arrantzales jubilados siguen lamentándolo !!!
- Joxe Beñardo nos cuenta la historia sobre Terreiros (ministro de Salazar, en Portugal) que tenía una flota privada (en la que había portugueses que hacían la “mili” en esa flota).
- Entramos al interior del casco amurallado (“intramuros”) por la puerta de Santa María, y vemos la única fuente que queda en el casco, del agua que viene de Goiko errota. Nos cruzamos con otra visita guiada, esta por Ohiana, de Arma Plaza Fundazioa.
- Subimos por kale Nagusia. Dejamos a la izquierda la calle Etxenagusia, con restos del trazado de antigua muralla medieval. Nos comenta Constantino que se cree que Carlos V se alojó en el Palacio Ramery, de la cercana calle Pampinot (sede actual de la Fundación «Arma Plaza» y de otras instituciones culturales). El señor rey no iba a dormir en el Castillo, eso era lugar para el alojamiento de la tropa.
- Palacio Zuloaga (barroco) en kale Nagusia (hoy Archivo y Biblioteca). Zuloaga hace fortuna en Uruguay, y es nombrado Marques de Torre Alta. Dona los escudos del Ayuntamiento actual (Casa Consistorial, barroco del siglo XVIII). También vemos el barroco Palacio Casadevante.
- Llegamos hasta la Iglesia Nª Sra. Asunción y del Manzano (de la segunda mitad del s. XV, consagrada en 1549, de estilo gótico con añadidos renacentistas), y vemos desfile de modelos de boda.
Y también vemos, junto al cementerio de pobres (hoy, todos los huesos están amontonados bajo un jardincillo, y Constantino le dice a Joxe Beñardo, que si te sientas en el borde, “te puede morder un muerto”), una arquivolta patifoliada románica (reciclada en la pared de la iglesia).
- Francisco Ibero (Azpeitia, 1724 - 1795), diseñó la torre de esa iglesia, y marcó las “trazas” en la pared externa de la iglesia, pero fueron borradas por Diputación.
- Llegamos hasta Arma Plaza, donde está el Castillo de Carlos V, hoy Parador. Fue fundado por Sancho de Navarra, ampliado y fortificado por Sancho el Fuerte, reconstruido por los Reyes Católicos y Carlos V.
Tiene fachadas sobrias y apenas huecos. Sobre la puerta de entrada, un alfiz con bolas. A finales del s. XVIII, los franceses destruyeron la parte destinada a alojamientos; queda la zona de alojamiento de la tropa (hoy Parador). Merece mucho la pena ver en su interior los tapices diseñados por Rubens (con historia de Aquiles, el del famoso talón, su punto “débil”, es decir: mortal).
Nos hacemos la foto de grupo en esa fachada.
- En el centro de Arma Plaza, cuenta Constantino que solía haber una bandera francesa, y …”¡¡¡ Disparen !!!”
- Francisco Sagarzazu Sagarzazu (Hondarribia, 1888-1975) fue alcalde de Hondarribia en 1925 y de 1942 a 1958, y tuvo papel muy importante en la ciudad. De su tiempo, el monumento a San Juan de Dios y el parque de Madrid (Oso y Madroño), y más asuntos destacados.
- Bajamos en ascensor … del siglo XXI, para llegar al hamaiketako en Itsas Etxea, que se convierte en comilona (previas aceitunas de rigor), todos trabajando en la preparación (manteles, servilletas, ensaladas, emplatados, descorche de más que unas cuantas botellas de Hiruzta (¡ osti, qué bueno estaba !), preparación de cafés y gintonics, conversaciones en la mesa y en la terraza, etc. Y luego, paseíto con sirimiri hasta el Náutico, para la cervecita de despedida.
Agradecer muy sinceramente al equipo formado por el guía Constantino, su afán en divulgar generosa y desinteresadamente sus sabios conocimientos históricos de la muralla, así como por el regalo que nos hizo de las láminas del calendario 2017 de la “Muralla de Hondarribia” (siglos XVII y XVIII), elaboradas a plumilla por el mismo; su hermano Joxe Beñardo, conocedor de las más variopintas historias de la ciudad y de sus conciudadanos, incluidas la de aquellos que habitaron en los caseríos más recónditos del monte Jaizkibel (hoy desaparecidos o en ruinas), y gran experto en localización de los mojones que hacen muga con Irún, Pasaia y Lezo (como pude comprobar personalmente al acompañarle en algunas de sus incursiones exploratorias por Jaizkibel, abriendo camino con su machete, entre zarzas y maleza de más de dos metros de altura); y del primo Fermín, que nos asombró por sus conocimientos en genealogía y heráldica, que pudimos comprobar por algunos casos de personas conocidas por algunos de los asistentes.
Y por encima de todo, la labor de equipo conjuntado, bien sincronizado y de máximo respeto entre los tres, complementándose perfectamente en cuantas explicaciones nos dieron durante las tres largas horas de la visita, y en la comida y sobremesa, que pasó de las seis horas, en muy buena armonía, y con esas espectaculares vistas de la bahía, desde el incomparable marco de la balconada del piso más alto, en su preciosa y acogedora sociedad gastronómica.
Un bonito y curioso caso el de estos tres humildes y jatorras hondarribitarras de una misma familia, con especial “don de gentes” y ganas de divulgar sus amplios conocimientos de la ciudad que tanto aman, y de la que nos han hecho disfrutar.
Eskerrikasko, bihotzez, hirurei, por parte de los 19 que disfrutamos de sus conocimientos y gran sentido del humor.
UN EJEMPLO A SEGUIR !!!
Finalmente indicar que para la redacción del texto, he contado con la inestimable ayuda del otro Carlos (el guia de las visitas del “Casco Viejo” de Errenteria y de “Bilbao la Vieja”), y de Rafa y Marian, con la aportación de sus magníficas imágenes del reportaje fotográfico.
Gracias a los tres, así como al resto de amigos del grupo, que facilitaron que reinara un ambiente inmejorable entre todos, así como a la “pareja de jóvenes” que nos sorprendieron con su presencia de última hora, y que no solo se integraron perfectamente con los “menos jóvenes”, jeje, sino que también elaboraron y nos sirvieron los cafés, gin-tonic…como auténticos profesionales.
Y recordaros que la próxima salida, esta vez de naturaleza (y también con txakoli Hirusta), será la cuarta semana de agosto, al paraje conocido como “Laberinto Blanco” (que no me oiga Joxe Beñardo, jeje), área comprendida entre Punta Turroia y el Valle de Labetxu del monte Jaizkibel.
Rtvh

1 comentario

  • [email protected] 26-jul-2017

    Muy, pero que muy interesante por su contenido histórico, por la comunicación tan emotiva y clara de los ponentes. Impresionante su disponibilidad a la repetición y complementación.
    La fusión entre informadores y escuchantes digna para la memoria. ! Qué lujo disfrutar las vivencias de estos hombres generosos que además transmitían el amor a su pueblo y respeto a su historia! ! Qué gran lección de pedagogía! Besos a todos.

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