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Noiz igoa 13 de enero de 2018

Noiz egina enero 2018

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1,7
3,31 km

Bisitak 419, kokapena 5

Nondik gertu Olibet, País Vasco (España)

Errenteria, sábado 13 de enero de 2018
21 asistentes y el guía.
Guiados por Pablo, en una visita muy pedagógica, amena e interesante, que nos hace una buena introducción a la historia de Orereta, Villanueva de Oiarso y Errenteria, y durante el paseo por el casco histórico nos describe perfectamente el urbanismo, y luego el arte en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, primero ante la fachada Norte, y después en el interior. Categoría de guía.
En la basílica de Santa María Magdalena, José Luís, de Maria Magdalenaren Lagunak Kultur Elkartea, con todo su entusiasmo y con un gran componente emocional (sobre todo para los nativos de Errenteria), nos explica el interior, la historia, las imágenes religiosas, el proceso de recuperación y restauración del edificio en 2013, la restauración del cuadro de Mallal, y el uso actual de este espacio, incluidas las actividades culturales, sobre todo musicales (corales e instrumentales) que organiza Maria Magdalenaren Lagunak, en lo que hoy se ha dado en llamar “ciencia ciudadana”.
En el capítulo de agradecimientos de la visita guiada, y por orden de intervención, primero a Pablo, por su sapiencia y entusiasmo. También a Javier, que nos esperó y nos facilitó la entrada a la Iglesia de la Asunción, y por supuesto a Jose Luis, que no solo nos abrió la basílica de la Magdalena, sino que fue un buen comunicador de su amor por la ermita, y un ejemplo de persona entusiasta y activa, en la mejor acepción del término.
Y a un socio de Txintxarri que nos permitió el acceso para ver el resto de muralla.
Orereta era una villa marinera, con un río, el Oiartzun, de 14 km, que nace en Peñas de Aia. A principios del siglo XIV, era un disforme conglomerado de casas, casi todas con fuerte componente de madera, en un saliente de la ría, configurado por lo que hoy es el ‘casco viejo’. Hace 700 años, estaba rodeado por las aguas al Norte, Oeste y Sur. Se componía de las calles Abajo, Medio, Iglesia y Arriba. El primer ensanche, hacia el Noroeste (las tres calles Capitanenea, Santamaría y Santxoenea) es de la segunda mitad del siglo XV y principios del XVI.
Por la Carta-Puebla de 5 de abril de 1320, en Valladolid, de Alfonso XI (rey de Castilla), se funda Villanueva de Oiarso, separada de los otros tres barrios de Oiartzun (Elizalde, Alzibar y Ugaldetxo). En la Carta Puebla se accede a "facer población de Villa todos de so uno en una su tierra á que dicen Orereta, é que la cercarían lo mejor que ellos podiesen, por que fuesen amparados".
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, edificio del siglo XVI, está “descolocada” respecto al casco urbano, por razones orográficas. La portada, del siglo XVII, está en el lado Norte, en un lateral. Las “trazas” fueron encargadas a diseñadores de la Corte, y los constructores fueron locales. Juan Gomez de la Mora, que hizo la Plaza Mayor de Madrid, diseñó esta fachada. Es una “portada-retablo”, con arco de medio punto acasetonado. Construido por Juan de Álava (que también hizo San Esteban de Salamanca), en 1610. El estilo es barroco clasicista. Tiene dos cuerpos, de orden toscano, con triglifos, metopas y “gotas”. Están los cuatro evangelistas y la Asunción, y dos inscripciones “pulchra ut luna”, y “electa ut sol” (“hermosa como la luna”, y “refulgente como el sol”). Se ven dos remates apiramidados, cada uno con una bola en el vértice, que crean “tensión visual” (muy barroco), y son motivos escurialenses. Se ven gárgolas, arcos apuntados y ventanas cegadas en las parte baja de los muros.
Rentería vivía de la lonja y del puerto, que estaban en la actual plaza de los Fueros, junto a la antigua puerta de la Rentería (donde se cobraban las rentas)
El túnel de Mikelazulo, solución arquitectónica bajo la torre-campanario, es una comunicación entre las calles dentro de las murallas. Se dice que era el posible lugar de “trabajo” de una tal Mikela. La estrechez y poca altura del paso de Mikelazulo, dio origen a numerosas críticas, ya que "no dejaba pasar cruces para las procesiones ni a los de caballo". Sin embargo, fue también muy elogiado por la forma en que era capaz de sostener la torre, que bien puede tener unas sesenta hiladas de sillares.
Se ve el antiguo trazado de la muralla, en la parte trasera de las casas de la calle Arriba, junto a la “burrería”. Al fondo, la casa-torre Morrontxo.
Calle Arriba, en cuesta, hasta las Casas torre Morrontxo y Torrekua, y la Puerta de Navarra, al final de Goikokale. Huellas de escalera al primer piso, en Torrekua. Ventanas geminadas, tapiadas y sin tapiar. En Torrekua, un modillón en forma de cabeza ,"carassa": cabeza de piedra, estilo gárgola, en lo alto de la esquina de una calle; se les llama carassas, y se ponían en todas las calles donde se ejercía la prostitución para que la gente, la mayoría analfabeta, supiera localizarlas (en “La tierra de las Mujeres”, de Sandra Barneda. 2014, Alfaguara Grupo Editorial, Madrid. Pág. 426)
Casi todas las casas están construidas en arenisca, procedente del Jaizkibel. Hay muchos monogramas “IHS” (de los primeros siglos de nuestra era, a partir del nombre griego de Jesús: Ιησούς, en mayúsculas ΙΗΣΟΥΣ, del que sería abreviatura), de distintos y elegantes modelos en todo el casco histórico.
Por la antigua Puerta de Francia, al final de la calle Abajo, se llega a la actual Alameda (en su tiempo todo agua). Vemos los restos de muralla, en el subsuelo de la Sociedad Txintxarri, de 1,60 m de anchura, de la segunda mitad del siglo XIV (excavada en 2005).
El interior de la iglesia, es de estilo “gótico vasco”. Tiene tres naves de igual altura, y sin arbotantes. Los muros perimetrales tienen contrafuertes, y entre ellos, hay capillas (detalle gótico). Es una iglesia con “planta de salón” o “hallenkirchen”. Se ve mezcla de estilos gótico y renacentista. La planta es basilical. La longitud de la iglesia es de 39 m. La anchura, 29 m, y la altura, 21 m. Del gótico, tiene la gran altura, que le da ”ascensionalidad”, y las bóvedas son de crucería estrellada, con nervaduras y claves, así como los arcos apuntados y las tracerías. De Renacimiento, tiene los arcos de medio punto, y las columnas o pilares baquetonados. En el púlpito, bajo el tornavoz, el autor que hizo el San Marcos no era muy experto en iconografía, y como atributo no le puso un león, sino un toro. La luz interior era blanca (no había vidrieras de colores: las actuales son del siglo XX) El párroco de 1906 a 1924, Francisco Ayestaran, encargó 15 vidrieras en la casa Zettler de Munich, que en 1914 llegaron a Amsterdam, pero por la Primera Guerra Mundial, quedaron en el puerto. En 1918 (no se había roto ninguna) se trajeron a Errenteria. Dan a la iglesia un “aire gotizante”.
El Altar Mayor es neoclásico, del siglo XVIII (1784, de Felipe de Azurmendi), con diseño de Ventura Rodríguez (autor de la Puerta de Alcalá, de Madrid). Se le pidió hacerlo en madera (por menor coste económico), pero Ventura Rodríguez se negó, y se hizo en estuco y en mármol veteado (jaspe) de la cantera de San Marcos (Rentería). La planta es curva y se adapta al ábside semicircular. Hay un “desparrame” barroco de las figuras de la Asunción y los ángeles, en estuco blanco (de Alfonso Bergaz), y las figuras están dispuestas en dos líneas diagonales paralelas. Arriba, la Santísima Trinidad, en el rompimiento de Gloria. El entablamento no es neoclásico, sino barroco, y retranqueado. La bóveda es de casetones. En la clave, está el anagrama de Ma ría.
Sagrario con una “Última Cena” en diagonal, y con detalles arquitectónicos, de madera policromada, que es lo que queda del altar mayor, retablo romanista de Ambrosio de Bengoechea (de Asteasu. 1552 - 1625), discípulo de Juan de Anchieta (de Urrestilla), que era seguidor de Miguel Angel Buonarotti; es de finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Hornacinas con San Pedro (primer papa, con las llaves) y San Pablo (ideólogo de la religión, con alopecia, y en este sagrario, sin espada). La mano de San Pablo recuerda a Miguel Ángel.
El retablo de la Coronación (antes llamado “de las Ánimas”) es flamenco, en madera de roble, de 1528, en Bruselas, por los hermanos Borman. Tiene tres calles, con decoración gótica. Lo que queda mide 2 x 0,96 m. La forma de representar la Coronación es muy novedosa. Se ve a la Santísima Trinidad. El Padre, con barba, en el centro. El Hijo, a su derecha, y el Espíritu Santo, con forma humana, a la izquierda. Bajo la Virgen, numerosos “putti” (detalle muy del Renacimiento), pero el retablo es de estilo gótico flamígero. En la derecha, la Última Cena (con perspectiva caballera y rostros individualizados), y en la izquierda, Pentecostés. En las entrecalles, un nicho muestra el entierro de un obispo, y un tríptico con la “Lamentación”. Se dice que este retablo lo regaló Catalina de Aragón (esposa de Enrique VIII), a su dama de compañía María de Lezo (casada con Miguel de Lasao, médico de Catalina de Aragón), y esta a su vez, a esta iglesia en la que hoy se encuentra. Retablo muy bien estudiado, valorado y restaurado por Albayalde-Conservatio, de Donosti (Maite Barrio y Ion Berasandi) En la subida al coro, hay varias figuras como la de Santa Catalina, en alabastro policromado, procedente de Nottingham, del siglo XV.
Salimos de la Iglesia por la puerta “nueva”, en la cara Sur, de época posterior a la de la fachada (Norte), pasamos junto a la antigua muralla y la Puerta del Arrabal o de la Magdalena, para dirigirnos por la actual calle Magdalena (antiguo arrabal) a la Ermita del mismo nombre.
Por la calle Magdalena, vamos hasta la basílica de la Magdalena. Esta aparece documentada en 1523 (se cree que se construyó en el siglo XIV, y funcionaba como leprosería; también funcionó como fábrica de campanas). En esta basílica, se siguen celebrando bodas, misas de quintos, etc., pero no bautizos ni funerales. Además, Maria Magdalenaren Lagunak, organiza conciertos corales e instrumentales casi todos los meses (ya hay programados 16 conciertos para el 2018).
La imagen de Maria Magdalena del altar, procede de Tafalla, traída en 1947. Comprada por 4.500 pesetas, en tiempos del párroco don Roberto Aguirre. La otra, procede de otra ermita.
El San José de la hornacina, barroco del siglo XVII, es de calidad. Parece que solamente hay otros siete “sanjosés” representados con el Niño en brazos. El Crucificado, del siglo XVIII, estuvo bajo el coro de la iglesia de la Asunción (durante la restauración de la iglesia, estuvo en la iglesia de Zamalbide, poco cuidado, y por eso se le trajo a esta basílica). El cuadro de “Las Ánimas”, en el que se ve la Trinidad y la Virgen del Carmen, con las ánimas del Purgatorio, se restauró durante 7 meses, en 2015, por Sandra Rodríguez De Paula. El marco es el original. Se descubrió al restaurarlo, la firma J Mallal, y la fecha, 1864.
Como colofón de esta interesantísima visita histórico-cultural de cerca de cuatro horas, en una mañana más que fresca, agradecer en primer lugar a Pablo por su interés en transmitirnos sus amplios conocimientos de la historia de Orereta/Villanueva de Oiarso/Errenteria. También a Carlos “el artista” por la elaboración de los textos, con gran capacidad de síntesis de tanta información facilitada por el guía a la largo de la mañana. Y qué decir de nuestro excelente fotógrafo, amigo Rafa, por la aportación de sus maravillosas imágenes, con algunos detalles inimaginables, tanto de monumentos como de personas. TEN POINTS!!! Y para finalizar, reconocer la categoría del resto del “equipo humano”, ya que sin él, nada sería igual. Para muestra, esas imágenes finales del grupo recuperando fuerzas en buena armonía y sintonía.

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