Denbora mugimenduan  7 ordu 16 minutu

Iraupena  8 ordu 20 minutu

Koordenatuak 8901

Noiz igoa 3 de junio de 2020

Noiz egina junio 2020

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584 m
1 m
0
19
37
74,39 km

Ikusita 94 aldiz, jaitsita 0 aldiz

Nondik gertu: Aldapeta, País Vasco (España)

Salimos del club a las 9 horas, siguiendo las precisas directrices del metereólogo Kike, temperatura agradable, en torno a los 20º y unos amenazantes nubarrones que, tal como estaba previsto por el "gurú" de la climatología, apenas descargó agua durante el recorrido.
Esta vez el grupo fué el más numeroso de nuestra historia de salidas en bicicleta eléctrica, como nuevas incorporaciones, Makatxa y Suso junto con los habituales: Jesús, José-An- Kike-Patxi-Peyo-Txema y Jos. Por la carretera a Igeldo, bajada a Orio, nueva subida hasta el camping , Zarauz, por la GI-2633 alto de Meaga, seguimos hasta Iraeta y entrando en la "vía verde" del antiguo ferrocarril del Urola, antes de llegar al Palacio de "Liliena" tomamos hacia la derecha por la carretera GI-3293, dirección a Iciar, superando una bonita pendiente atravesamos el poblado de Endoia, nos desviamos hacia la izquierda por la GI-3210, ahora "cuesta abajo" hasta una pista cementada a la derecha de esta carretera, que con unas fuertes pendientes llegamos al magnífico caserío de Larraskanda. Hermosa edificación bien conservada, ubicada en un lugar paradisíaco. Exhaustos y en algún caso, con la batería agotada, nos esperaba el anfitrión José Ramón y el cocinero Nico, que tuvo que cambiar la bicicleta por los útiles de cocina por culpa de un "descerebrado perro" que le salió en la carretera y dió con los huesos en una regata, "no hay mal que por bien no venga" -o, al revés-, la cuestíón fué que nos preparara un marmitako con txipirones, ce trece estrellas.
Después, vuelta por Iciar, y por la N-634, bajar a Zumaia, que con el Covid-19 parece que el responsable de turno, no permitió el acceso al tren a todo el equipo y los más rezagados (no podíamos entrar a la vez, juntos o en grupo), quedaron en espera del siguiente "convoy" que salís media hora más tarde. Una excursión para enmarcar.
Nota: el tiempo en movimiento no se corresponde con la realidad, por contra, sí es correcto el tiempo total invertido, movimiento y paradas incluído el tiempo de comida, esto desvirtúa, la velocidad media. Simplemente como anécdota, sin cono0cer que origina este error.
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Desde Orio a Zarauz por el Camping

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Iraeta (vía verde del ferrocarril del Urola)

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Hacia Larraskanda

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CASERÍO LARRASKANDA (alguna reseña de antepasados de José Ramón)

H. José Agustín Zulaica Arriola, S. I.   (Azkoitia 02/11/1933- Loyola 26/07/2018) Nos hemos juntado hoy convocados por el Señor resucitado, para recordar de un modo especial a nuestro hermano, tío, compañero de comunidad, el H. José Agustín Zulaica Arriola. Nace en una familia muy numerosa, el dos de noviembre de 1933, en el caserío Larraskanda, en la muga entre Azkoitia y Mendaro. La evocación de la vida de familia en el caserío era tema frecuente de sus conversaciones y recuerdos. Tantas veces nos comentaba en la mesa la vida sencilla, fraterna, familiar, el trabajo del caserío, el contacto con la naturaleza, las relaciones profundas y sencillas con todos durante los primeros años de su vida. Con 17 años desciende a Loyola para entrar en el noviciado. Y Loyola será su comunidad desde ese año 1951 hasta 1959. Comienza el trabajo de cocinero que lo acompañará durante toda su vida apostólica en la Compañía. Su vida de jesuita la vive situado en un triángulo con tres nombres: Loyola, Tudela, Venezuela. Después de los primeros años como jesuita en Loyola, es destinado al Colegio San Francisco Javier de Tudela, donde estará desde el año 1959 hasta 1978, interrumpida esta estancia por un breve período de tiempo en Villagarcía para hacer la Tercera Probación, tiempo previo a la incorporación definitiva en la Compañía de Jesús. El oficio aprendido en Loyola, lo desarrolla en Tudela como cocinero, encargado de la despensa, comprador y chofer. Serán años de mucha actividad en el Colegio donde ha de atender el comedor de la comunidad y a los internos y mediopensionistas del colegio. Completado el tiempo en Tudela, el año 1978, pasados los 53 años de edad, se aventura a ir a Venezuela, donde tras un período de aclimatación a la nueva realidad cultural y de jesuita, se prepara para ser destinado a la Selva Amazónica. Seis años pasa en Kakuri, trabajando al servicio de los indios de la Selva, desarrollando proyectos de ganadería y agricultura. Lo que ha aprendido de pequeño en el caserío, lo desarrolla posteriormente en esta misión. Serán años de gran actividad, en las que pone a prueba sus dones naturales. Muestra con orgullo a los que le visitan lo que está desarrollando y que posteriormente lo ampliará en proyectos de educación agropecuaria en Fe y Alegría en el área de ganado vacuno en San Fernando-Gumilla. Estos 13 años en Venezuela han marcado profundamente el corazón bondadoso y generoso de Agustín. No perdía ocasión para recordar estas experiencias vividas en un entorno tan distinto al de su caserío natal. Existía esa comunión profunda en sus esfuerzos por educar, por transmitir amor a la naturaleza a personas de una cultura tan distinta a la suya, pero que a la vez eran muy cercanas por el contacto vivo y próximo con la naturaleza. Incluso en sus últimos días, no dejaba de recordar con mínimos detalles experiencias, circunstancias, proyectos, visitas de personas que querían conocer de cerca lo que estaba impulsando y viviendo en esta misión de frontera. Hombre bueno, que ha formado haciendo equipo y se ha dado total y generosamente al servicio de todos, sin ruido, pero con bondad. Y el año 1990 vuelve al nombre donde inició su vida como jesuita: vuelve a Loyola donde ha vivido los últimos 28 años. También aquí ha vivido sin parar, siempre alegre, contento, sereno, bondadoso con todos, delicado en lo que hace y siempre trabajando sin quejarse. Ayuda en la enfermería como cocinero, asiste a los enfermos en el hospital, está disponible como chofer cuando es necesario. Pasa ratos largos en la cocina ayudando a pelar patatas, cebollas, ajos… y siempre con una sonrisa, con serenidad esa bondad profunda que ha dejado huella en las personas que lo han conocido de cerca y con las que ha colaborado. Hace apenas una semana su corazón cansado dio un aviso, pero un aviso muy fuerte pues quedó agotado. Desde el primer momento los médicos pronosticaron que se trataba de un ataque muy fuerte, del que difícilmente se podría recuperar. Y de hecho así ha sido. En estos días, y ya desde el primer momento, era consciente de su situación delicada, y lo decía con paz y serenidad, como quien es sabedor de que ha recorrido un camino y está llegando a su destino final. Las veces que le hemos visitado en la UVI no hacía sino recordar los lugares vividos, las experiencias compartidas, el afecto de la familia, el recuerdo de los compañeros de comunidad. El cansancio y agotamiento del corazón no eran obstáculo para que agradeciera los recuerdos de la familia, las oraciones de los compañeros, la proximidad de todos. Cuando se vio que el corazón no daba esperanzas, quiso volver a la enfermería de Loyola, a casa, para estar junto a los suyos y desde aquí, con serenidad y paz, pasar a la casa del Padre. Loyola, Tudela, Venezuela, tres lugares que se añaden a su Azkoitia natal para completar los cuatro puntos cardinales en los que Agustín ha sabido encontrar la presencia de Dios en el servicio y en la relación con los demás. Habrán sido miembros de su familia, o los colegiales de Tudela, los compañeros de comunidad o las personas de la enfermería, habrán sido los indios de la Selva amazónica o las personas que trabajaban en las varias cocinas por donde ha pasado… en todas partes, todos han sabido reconocer la huella de paz, serenidad y bondad que ha dejado el conocer a Agustín. ¡Descanse en paz! Larraskanda (Madariaga auzoa, Azkoitia, Gipuzkoa) / Larraskanda (barrio Madariaga, Azkoitia, Gipuzkoa) Otarre menditik (663 m). Geodesia berriaren ajeak: ...eta zu nongoa zara? galdentzen diot baserriko atarian zegoen emakumeari. - Lehen azkoitiarra, baina orain... Duela dozena bar urte abioiak ibili ziren zerutik neurtzen, eta orain arte genituen mugarriak ez zutela balio esan ziguten eta gure baserria Mendarokoa zela. Beraz, orain nongoa naizen?... Ni beti azkoitiarra izango naiz. [Azken hori adorez eta harrotasunez]. (Larraskanda baserriko etxekoandreak kontatua) Desde el monte Otarre (633 m). Los problemas de la nueva geodesia: ... y usted de dónde es? le pregunté a la señora que estaba en el umbral del caserío Larraskanda. - Antes de Azkoitia, pero ahora... Hace una docena de años anduvo un avión midiendo desde el cielo, y nos dijeron que los mojones que hasta ahora servían no valían, y que el caserío estaba ahora situado en Mendaro. Por lo tanto, ¿de dónde soy ahora?... Yo siempre me consideraré azkoitiarra [esto último con entereza y orgullo]. (Relatado por la señora del caserío Larraskanda)

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