• argazkia Behobia-San Sebastián
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Denbora  ordu bat 48 minutu

Koordenatuak 1051

Fecha de subida 11 de noviembre de 2018

Fecha de realización noviembre 2018

-
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83 m
-17 m
0
5,0
10,0
19,96 km

Bisitak 1, kokapena 0

Nondik gertu Azkenportu, País Vasco (España)

La Behobia es una carrera exigente y difícil que se celebra cada segundo fin de semana de noviembre. El tiempo suele ser lluvioso y muchas veces con viento. Es una carrera que no se parece a ninguna. Lo que sentimos durante esos kilómetros no lo habíamos sentido en ninguna otra carrera antes. Mucha gente en la calle, nunca nos sentimos solas, no había ni un solo kilómetro donde no hubiera gente aplaudiendo y animando. Epa! Epa! Aupa! Oso ondo! No hace falta saber euskara para entenderlo.
El recorrido es difícil pero precioso. Es una carrera donde uno no va con el objetivo de hacer marca, va para vivir esa experiencia única y disfrutarla hasta llegar a la meta. Las continuas subidas y bajadas no permiten mantener un ritmo constante. La primera subida en el kilómetro 8 es larga, y dura un par de kilómetros. Aunque estamos al paso y en la autovía (con lo cual significa que hay bastante viento que viene por todos los lados) llego al tope sin darme cuenta. Durante todo ese tramo hay gente que nos anima.
Llegamos al tope donde nos espera el Pirata. Un roquero de unos 60 años, que tiene a mano una bandera pirata enorme y música heavy metal que toca a toda pastilla y que sale de unos grandes altavoces.
Y empezamos a descender. Tramos que parecen rectas, y de nuevo el camino sube (pero mucho menos). El paisaje es precioso, árboles y campos verdes, música que sale de las casas por las que pasamos. Cada kilómetro que avanzamos hay más gente en la calle.
Llegamos al alto de Capuchinos en el kilómetro 14 y nuestras piernas lo notan mucho. En el 16, El alto de Miracruz, la última cuesta arriba. Es fuerte. Quizás si fuese sola en un entrenamiento o en otra carrera en los primeros 200 metros iría más lenta y más relajada. Pero no hoy. La gente no deja de gritar nuestros nombres, de inclinarse hacia nosotros, ¡epa, epa, epa! Vamos a tope, ya se ve el mar y la ciudad, San Sebastián nos espera. Ánimos y más ánimos. ¡Vamos campeones! Nuestras piernas están vacías, pero eso no importa. Estoy un a un kilómetro de llegar a meta, corriendo al lado de la playa de La Zurriola y hay mucho viento. Pero es el último kilómetro, la avenida del triunfo, llena de arcos (¿diez? ¿Quince? Dejé de contarlos estaba muy emocionada). Cada arco que pasamos, cada paso vivimos el momento.
Llegamos a la meta. Cada una con su marca, en cajones diferentes, pero era como si estuviéramos corriendo juntas. Todos corrimos juntos en esa carrera: corredores y espectadores estuvimos juntos siempre.
Ha sido una experiencia única tal como me lo habían contado. Una carrera donde no vas sin haber entrenado. Si no eres listo y usas la cabeza durante cada kilómetro te puede costar. Es una carrera donde tienes que ser consciente de las continuas subidas y bajadas en un camino que tiene forma de S. Y acuérdate. Que vas a correr a en una carrera mítica.

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