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Noiz igoa 16 de noviembre de 2017

Noiz egina noviembre 2017

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Nondik gertu Akartegi, País Vasco (España)

EXCURSIÓN PROGRAMADA POR EL TALLER +55 MEDIO AMBIENTE

En la soleada mañana del pasado 16 de noviembre, con tiempo inmejorable y favorable para la navegación (a diferencia del pasado día 8 que la adversa meteorología impidió la salida), 60 personas iniciamos en el puerto deportivo de Hondarribia una travesía en catamarán rumbo a Donosti, navegando junto a los acantilados de Jaizkibel y Ulia.
La excursión se contempla dentro del programa del Taller +55 de Sensibilización Medioambiental del ayuntamiento donostiarra, organizado y coordinado por Josean y yo, miembros de Kalapie.
El taller es fruto de la colaboración entre Plus 55, Donostia Kultura y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián y el apoyo del Club Vasco de Camping Elkartea (CVCE).
En una sesión de taller previa a esta travesía, se había tratado el tema “Protección litoral marítimo-terrestre del área Ulia-Jaizkibel”, impartido por un miembro de Aranzadi que explicó que esta zona marítima, a diferencia de la terrestre, no está protegida. Se ha propuesto la aprobación de una figura legal que abarcara una protección total del litoral costero Jaizkibel/Ulia, similar a la que tiene el área del flysch Zumaia/Deba.
En relación al taller medioambiental en el que participan activamente 30 personas, señalar que en este tercer año de impartición, han sido los asistentes al mismo los que han seleccionado, entre un conjunto de talleres y visitas/excursiones que se les dio a elegir, lo que ha conformado finalmente el programa del curso 2017/2018 que a continuación se detalla:
TEMAS Y VISITAS/EXCURSIONES
1- Situación medioambiental de Donosti. 11 octubre
2- Protección litoral marítimo-terrestre del área Ulia-Jaizkibel. 25 octubre
3- Visita: Litoral Ulia-Jaizkibel en catamarán. 8 noviembre
4- Cambio Climático. 22 noviembre
5- Energía: cómo ahorrar en la factura de luz y gas. 13 diciembre
6- Visita: Instalación de energías renovables. 20 diciembre
7- Movilidad: transporte público, bidegorris, bicis y coches eléctricos, compartir vehículos, Uber. 10 enero
8- Ruido ambiental de bares, pubs, terrazas…versus vecinos: descanso, conciliación del sueño…24 enero
9- Contaminación atmosférica por vehículos motorizados en Donosti. 7 febrero
10- Reciclaje de basuras versus incineración. 21 febrero
11- Visita: Incineradora de basuras de Zabalgarbi: Bilbao. 7 marzo
12- Salud y medio ambiente en la ciudad. 14 marzo
13- Biodiversidad en Donosti. Pistas montaña versus protección medioambiental (Aralar).11 abril
14- Visita: Un paraje con biodiversidad en la ciudad: Igeldo. 25 abril
15- Visita: Parketxe de Pagoeta. 9 mayo
16 - Evaluación taller y sugerencias. 23 mayo
En esta excursión subvencionada parcialmente por +55, a los componentes del taller les acompañaron familiares y amigos, además de contar, entre otros, con personal súper activo del Vasco Camping Club Elkartea (CVCE) y de los colectivos Jaizkibel Amaharri y Jaizkibel Bizirik, todos ellos buenos conocedores de los valores que atesora este litoral, y por cuya salvaguarda tanto han trabajado y luchado. Podríamos decir que “aportando más que un granito de arena” para la “no construcción” del puerto exterior de Pasaia, que habría afectado de forma irreversible a una parte importante del litoral del monte Jaizkibel, por el que hemos navegado.
Para redondear la travesía, decir que hemos contado con la colaboración desinteresada de dos guías de lujo, a la ida del geólogo pasaitarra Txema Hernández, que nos habló de las características geomorfológicas de los montes Jaizkibel y Ulia; y a la vuelta del experto montañero Jesús Mari Alquézar que se refirió a la toponimia y enclaves concretos del litoral, y que luego describirá el compañero del CVCE Javier Michelena.
Y el que suscribe, en labores de organización y coordinación, comentó aspectos puntuales referidos a la recuperación de la calidad del agua del mar habida en el litoral de Ulia tras entrar en funcionamiento el emisario y la depuradora de aguas residuales de Loiola, que hizo que la mejoría de la calidad de las aguas de la playa de la Zurriola, convirtiera a esta en apta para el baño.
Agradecer a Javier, Jesús Mari y Carlos por las magníficas imágenes aportadas para el reportaje fotográfico, y en especial a Enrique Villafranca por las suyas, que son francamente excepcionales, tanto las realizadas desde el catamarán como las que nos ha regalado generosamente de sus incursiones a pie por esos maravillosos parajes que solo él tan bien conoce.
Seguro que la colección de imágenes únicas de estas joyas de la naturaleza, animará al personal de esta travesía a adentrarse en el futuro por las sendas que transcurren tan cercanas a esas curiosas formaciones rocosas que encierran tanta belleza, y tanta y rica variedad de geoformas de todos los colores.
El reportaje fotográfico lo componen imágenes tomadas en el catamarán de su generoso capitán Imanol y su inseparable brazo derecho Lara, de los guías y numeroso pasaje al que se le veía súper feliz disfrutando de tan variadas vistas, con fotos también de los tesoros que guarda el siempre sorprendente monte Jaizkibel, captadas con la sensibilidad del ojo de un experto conocedor de esos enclaves como lo es Enrique Villafranca (EV), y de la hermosura de esas dos entrañables bahías nuestras de Pasaia y La Concha.
Supongo que ahora comprenderán mejor muchos de nuestros acompañantes de hoy, el que algunos de nosotros, no sólo hayamos visitado esos recovecos únicos decenas de veces, sino que sigamos haciéndolo con el mismo interés e ilusión de las primeras veces, si no mayor, y además siempre sorprendiéndonos de conocer y contemplar nuevos detalles de tanta belleza concentrada en tan poco espacio físico.
Todo un lujo para los sentidos. INCREÍBLE!!!
Agradecer también a la meteorología, que esta vez nos acompañó de principio a fin, a diferencia de la del pasado 1 de octubre, con la mar movidita y sin un rayo de sol, pero bueno...ese es nuestro verdadero Cantábrico, y también disfrutamos mucho.
Y qué decir de la que navegamos el verano pasado con la ONG Surfrider España, dedicada a la conservación de los océanos, (siempre con el capitán Imanol a los mandos, jeje), en una tarde muy calurosa, entonces en el trayecto Donosti-Hondarribi-Donosti, cuando a la vuelta, a la altura de Pasaia, nos sorprendió una súbita galerna, con la mar más que rizada, y envuelta la costa en una densa niebla, que iba rápidamente cubriéndolo todo, y acompañada de un intenso viento.
Pero la pericia del capitán Imanol consiguió que la vuelta la hiciéramos, no sólo en tiempo récord y sin mareos del pasaje, a pesar de que soplaba el viento de proa, sino que se veía a la gente, más que preocupada, muy relajada y feliz. Todos inmersos en esa brisa marina de intenso sabor salado y cargada de esos beneficiosos iones negativos, cuyos efectos de relajación y bienestar no tardaron en extenderse al pasaje.
Qué lástima que el capitán Imanol, con sus prisas y profesionalidad sobre todo, nos restara casi media hora del tiempo de vuelta, en ese estado de bienestar generalizado.
Pero bueno, a pesar de lo corto de la vuelta, qué gozada de retorno!!!
Y por el fuerte viento, siempre bien agarrados y con la gorra en mano, pero todo el mundo (64 personas) satisfecho y disfrutando de esa mezcla de sensaciones extrañas, entre intensas y excitantes, y a la vez relajantes, producidas por los penetrantes aerosoles marinos.
Ya veis que no hay dos viajes iguales en este bravo litoral cantábrico.
Volviendo a la travesía de hoy, indicar que al llevar cierto tiempo con el anticiclón anclado encima nuestro, se aprovechó la ocasión para medir con un monitor portátil la concentración de partículas finas PM2.5 (las más dañinas y tóxicas para la salud) existentes en el aire durante la travesía.
Por los niveles de partículas encontrados superiores en general a 12 microgramos/m3, se percibe cierta influencia de la inversión térmica en la que llevábamos inmersos desde hace varios días (ver imágenes de los resultados en el reportaje fotográfico), aunque afortunadamente, a valores inferiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estas mediciones se incorporarán al estudio que la Asociación ciclista Kalapie viene realizando desde el pasado mes de febrero, en colaboración con Medio Ambiente del ayuntamiento donostiarra, sobre la calidad del aire que en tiempo real respiramos en Donostia-San Sebastián, al desplazarnos por la ciudad caminando, en bici y/o durante la realización de diferentes prácticas deportivas al aire libre.
A continuación el hermoso texto de Javier Michelena sobre esta fabulosa e inmejorable incursión marinera.

LA OTRA VISTA DE JAIZKIBEL Y ULIA
Hoy realizamos una salida inédita y, al tiempo, altamente interesante. Un grupo de sesenta personas embarcamos en el puerto deportivo de Hondarribia, en el catamarán Higuer, al mando del capital Imanol. El día, más frío que fresco, se presenta espléndido, con un cielo azul que nos va a acompañar durante todo el recorrido. Así que, perfectamente abrigados, nos distribuimos por todo el barco a fin de intentar sacar el mayor partido de las maravillas de nuestro entorno. Txema Hernández, geólogo pasaitarra y director de la Fundación Cristina Enea, perfecto conocedor, no solo de los secretos de Jaizkibel y Ulía, sino de toda la costa guipuzcoana, micrófono en mano, nos explica con claridad las características y el desarrollo de los fenómenos geológicos acaecidos en este entorno. A la vuelta, Jesus Mari Alquézar, especialista de Jaizkibel y Ulía como el que más, es quien nos ayuda a situar y a identificar todos los puntos de interés de este tesoro natural.
El capitán inicia la singladura poniendo proa hacia el océano. Enseguida contemplamos el fuerte de San Telmo y el puerto pesquero de la localidad y rápidamente flanqueamos el cabo de Higuer coronado por su esbelto faro. Una vez superado el islote de Amuaitz, el capitán pone rumbo hacia la bocana del puerto de Pasaia. Pronto avistamos las instalaciones del camping y de la depuradora de aguas. A partir de aquí vamos a visionar un paisaje mucho menos humanizado. Enseguida avistamos las pequeñas ensenadas de la zona de Kapelaundi donde conseguimos visionar uno de los puntos de control de captación de agua para su consumo en Hondarribia. Seguidamente observamos cómo el mar gana terreno a la montaña formando el entrante conocido como Artzuko Portua al tiempo que tratamos de adivinar, en medio de la vegetación, el punto exacto donde se situaba el otrora prohibido molino de Artzu (Artzuko errota). Acto seguido avistamos las campas siempre verdes de Marla y Txortxipi, aunque en verano se ven salpicadas de blanco y amarillo por la abundancia de flores de manzanilla silvestre que proliferan en las mismas y que, en la actualidad, casi nadie recoge. Es aquí, en las rocas que se van adentrando al mar donde, en el año 2008, encalló el carguero MARO que la mar lo partió en dos y finalmente fue desguazado “in situ”. Rápidamente un nuevo punto capta nuestra atención. Una especie de aguja gigante parece querer pinchar el mar. Se trata de Punta Biosnar, hoy remontada en su gran parte por las olas que saltan sobre ella. Todo un espectáculo. Cuando todavía estamos disfrutando de esta última imagen, nuestra vista se centra en una espectacular cavidad que se adentra en el mar. Se trata de la popularmente conocida como “la cueva de Mari” que, desde el barco, aparenta ser mayor de lo que nos parece visto desde tierra firme. Esta cavidad nos indica que estamos frente al paraje denominado Eraintzintxabaleta, justo donde se pone de manifiesto ese fenómeno geológico de interés mundial conocido como Paramoudras (rocas que se crean en el fondo marino, de formas variadas, pero extraordinariamente hermosas, que cuentan con un orificio circular formado por galerías originadas por organismos excavadores); algo que resulta imposible apreciar desde donde nos encontramos. Sin solución de continuidad, advertimos que el mar forma una nueva ensenada, ahora más amplia, y escuchamos el estrépito de las olas al chocar contra los grandes muros que la cierran por el este. Estamos en Erentzingo Portua. Casi de inmediato, la figura de una gran concha blanca creada por la erosión en la roca arenisca atrae nuestra atención. Justo debajo de la misma vemos otra, aunque de menor tamaño, pero de brillante color amarillo oro. Suponen una especie de faro que nos señala que estamos frente a la entrada de una playa pétrea que la vemos siempre repleta de gaviotas y con innumerables pequeñas oquedades llenas de erizos de mar. El lugar está protegido por unos enormes murallones de arenisca de un color entre rosa y rojo. De ahí el coloquial nombre de “La playa Roja” o Kaioen Hondartza, que es como se le conoce en el entorno montañero. Un pequeño riachuelo (Gaztarrotz Erreka), divide la playa en dos que termina en una gran cueva natural excavada en el propio acantilado y que en su interior pétreo, como ya lo tenemos comprobado, es posible distinguir, al menos, el mismo número de colores de los del arco iris. Lástima que hoy, desde la distancia, no podamos apreciarlo. Estamos frente a Labetxu, un lugar verdaderamente mágico. También disfrutamos de las vistas del Valle de Gaztarrotz donde, estoy seguro, todavía existen rincones con muchos secretos pendientes de descubrir. Mientras pienso en ello, un nuevo fenómeno natural se presenta ante nosotros, Se trata de la gran grieta de Akerregi que secciona la montaña al borde del mar. El fondo de la grieta es un caos de rocas desprendidas de sus paredes por efecto de la erosión. Acto seguido, una campa de verde hierba nos indica que nos encontramos frente a la cala de Azabaratza, refugio de pescadores y recolectores de algas marinas. Junto a ella, a poniente, se sitúa una gran laja pétrea que se precipita al mar. Sobre la misma se ha esculpido una especie de sendero que, con cable incorporado, ayuda a disminuir el riesgo de atravesar el lugar. Como el barco no para, enseguida divisamos la mole de Sanjuanarri, un gran peñasco que, visto desde tierra, se asemeja a un gran martillo que quiere golpear al océano; aunque desde el catamarán parece una curiosa roca en la gran montaña. Al otro lado, solo separado por un arroyo, adivinamos otra de las grandes maravillas con las que cuenta Jaizkibel. Se trata de lo que Jesus Mari denomina, con razón, “la gran ola pétrea” de Grankanto. Una más que alargada formación rocosa, situada paralela al riachuelo, que contiene gran cantidad de diferentes y espectaculares, geoformas, filigranas, colores y ventanas cuya belleza cautivó al mismo Victor Hugo, quien describe el lugar en su libro PIRINEOS ya en al año 1843. Pero ahora nos encontramos frente a Tanbo Muturra y, acto seguido junto a las moles rocosas de Arando haundia, ello indica que estamos casi en la bocana del puerto de Pasaia.
Nuestro capitán nos obsequia adentrándose en su bahía lo que nos permite disfrutar de las vistas que tenemos, tanto a babor, como a estribor. Los acantilados de Arando haundia con su semáforo y Arando txikia con su pequeño faro, el castillo de Santa Isabel, la Iglesia de Santo Cristo de Bonanza, la ermita de Santa Ana, los edificios emblemáticos de Donibane y San Pedro, así como el astillero de Albaola donde se construye una réplica de la Nao San Juan que en su día viajó hasta Terranova. ¡Realmente espectacular!
De vuelta al océano, pasamos de nuevo junto a los grandes muros de Arando txikia en cuya parte más alta se sitúa el almenado faro de La Plata. Poco después observamos los altos frontones de roca de Putakio. Se trata de unas paredes completamente lisas que, en ángulo de prácticamente noventa grados, se internan en el mar y que, de acuerdo con los entendidos, junto a los de la zona del faro de La Plata, son los más verticales de la costa vasca. Nuestro guía Txema continúa explicándonos con suma claridad cómo llegaron a formarse. Sin embargo, la orografía cambia rápidamente y, acto seguido, divisamos la cala Illurgita con su playa de cantos rodados de diversos colores y formas y que, en su extremo occidental cuenta también con un grupo de pequeñas Paramoudras. El catamarán supera Punta Txorizuelueta y nuestro experto capitán evita la conocida y recientemente muy nombrada Punta Pikatxia, en cuyo entorno se observa el remolino que hace el agua del mar, para, tras doblar Punta Mompás o Punta de las Ánimas, adentrarse en la bahía donostiarra.
Imanol, nuestro capitán, nos regala ahora una singular vuelta completa por La Concha, algo que aplaudimos y disfrutamos de veras. También hace una pequeña parada en el coqueto puerto donostiarra para que desembarquen algunos de nuestros compañeros. Rápidamente estamos rumbo a Hondarribia.
Tal y como hemos indicado, es Jesus Mari Alquezar quien ahora toma el micrófono para tenernos informados en todo momento de los hitos que se nos presentan ante nosotros y que no dejamos de admirar. Agradecemos la pericia de nuestro capitán quién acerca, más si cabe, el barco a la línea de la costa. Ahora, debido a la posición del sol, las luces han mejorado sustancialmente por lo que, además de disfrutar de un espléndido espectáculo de formas, colores y luces, que tratamos de guardar en nuestra retina y nuestra memoria, nos empeñamos en recogerlas en nuestras cámaras fotográficas. Ello nos obliga, asimismo, a estar muy atentos a las explicaciones de Jesus Mari y a la toponimia que menciona; no vaya a ser que pongamos un título inadecuado a nuestras instantáneas o vídeos. Un verdadero placer para los sentidos.
Mención especial a la belleza sin parangón de Labetxu, el Valle de Gaztarrotz y los grandes acantilados, con cueva incluida que delimitan la zona hasta Turruizulo. Para muchos de nosotros una de las joyas más preciadas del tesoro que constituye todo este litoral.
Poco a poco, sin que nos demos cuenta, con la sensación de que no ha corrido el tiempo y tras una experiencia inolvidable, el barco atraca en el muelle deportivo de Hondarribia. Ahora toca felicitar de todo corazón, tanto a los organizadores de esta salida, como al capitán del catamarán.

2 iritzi

  • chetxudonosti@gmail.com 26-nov-2017

    Gracias a todos por vuestro trabajo y dedicación.
    Muy buen reportaje.
    Chetxu

  • argazkia trintxerpe ka

    trintxerpe ka 08-ene-2018

    gracias por compartir vuestro tiempo y experiencia

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