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934 m
102 m
0
9,8
20
39,2 km

Bisitak 1149, kokapena 54

Nondik gertu Durango, País Vasco (España)

IBP 125

Bonita y dura ruta por el Parque Natural de Urkiola y alrededores.

Comenzamos en Yurreta para circular por bidegorri (carril-bici) en dirección a Abadiño pasando por la antigua cárcel de Astola, sede que fuese de la Merindad de Durango. Escribió Delmás que Maroto y Espartero acordaron las bases del Abrazo de Vergara en un caserío de Abadiño, pero no he podido identificarlo ni tampoco tengo claro que siquiera exista hoy. Cruzamos la carretera y tomamos el sendero de la calzada de Mendiola, que alguno cree romana cuando no es sino la traza restaurada de uno de los varios ramales del antiguo Camino Real de Durango a Elorrio, que enlazaba con el Real de Vergara y comunicaba Vizcaya y Guipúzcoa.

Salimos a la carretera vecinal que sube a la abandonada cantera de Atxarte, al pie de la mole del Unzillatx, y comenzamos el ascenso hacia Urkiola, inicialmente tendido y luego de rampas moderadas cuando el hormigón dé paso a la piedrilla de la pista que faldea el Alluiz por el oeste. Pedaleamos muy cerca de los paredones como para tener vistas abiertas, pero la cosa cambia a partir de la curva cerrada que pone rumbo a Urkiola. Como siempre, accedemos a su mirador por la senda caminera y como siempre, somos incapaces de completar el ascenso sin empujar unos metros. Personalmente me gusta llegar a las cruces por esta vía, pero no es cómoda y muchos preferirán acceder por la carretera que sube al santuario. Después de hacer un alto en el bar enfilamos hacia el Saibigain, subida con varias rampas exigentes, aunque cortas, de camino al Saibi Txiki y después un sendero irregular y rocoso hasta la base. A la cruz se sube por la pradería con algo de esfuerzo.

Hasta ahí la ruta sería ya bastante resultona. Quien ande justo de forma o tiempo debería darse la vuelta, regresar a Durango y dar por concluido el día.

La segunda parte del trayecto nos lleva en descenso por las estribaciones del Errialtabaso: senderos herbosos, vaquerías y amplias vistas al valle de Arratia. Para llegar al barrio de Txinorreta salvamos una bajada bastante pronunciada por una senda destrozada por la maquinaria (y abundante en ramas sueltas y demás restos de la tala), que desemboca en una pista forestal también algo dañada pero practicable. Para regresar debemos subir a tierras más altas y quitarnos de encima las curvas de herradura del caserío de Txinorreta y sus severos rampones del 15% al 20%, y varios km de duros toboganes. Un poste indicador marca el inicio de la larga y empinada bajada a Mañaria, que aconseja pastillas de freno en buen estado. Parada y birra en el pueblo.

Los que hayan tenido suficiente castigo, a dejarse caer hasta Durango por la carretera. Los que aún tengan fuelle, a por el siguiente tramo.

Descendemos por la carretera hasta pasar la cantera y así pillar un camino vecinal que muere en un grupo de caseríos. Entre los dos primeros se abre un senderillo, imperceptible al principio, que con algún paso técnico sube, en trechos con fuerte desnivel, hasta un carril que va a desembocar en el molino de viento de Azpazar en Larringan. Es un vestigio del XVIII que no conserva sus aspas. Desde este punto enlazamos pistas y caminos vecinales de vuelta a Durango.

Lo dicho, una ruta bonita e interesante pero de exigencia física.

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