Denbora  7 ordu 46 minutu

Koordenatuak 2548

Noiz igoa 1 de enero de 2018

Noiz egina diciembre 2017

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1.657 m
807 m
0
8,0
16
31,93 km

Bisitak 156, kokapena 5

Nondik gertu Benatae, Andalucía (España)

Tiempo cambiante en la sierra.

La última mañana de 2017 estaba, sobre las 9 cuando tome el camino, calma, sin viento y con algunas nubes muy altas que no impedían colarse timidamente al sol. Salí a dar una vuelta larga, de 32 km y 1.500 m de subida acumulada, de estas que ven algunos curiosos en el wikiloc, pero nadie se descarga porque no tienen tiempo para hacerlas.

La salida es desde Benatae, por el camino que sale al costado de la biblioteca Vázquez Montalbán (¡qué raro, no la he visto nunca abierta, ni con gente; será que no tiene libros porque Carvalho, en alguna estancia clandestina en el pueblo, los fue quemando uno a uno en la chimenea!). Luego, seguí el camino hasta el pie de Peñalta, tomando los posibles atajos.

La noche y la alta presión atmosférica habían pegado las nubes a los ríos de los valles del Guadalimar y del Guadalquivir, y las motañas emergían como entre algodones, sobresaliendo del mar de nubes. Las fotos lo prueban.Todo cambiaría pronto.

Desde el pie de Peñalta seguí la pista hasta el puerto de Siles (el Pilarillo, lo llaman, por la fuente) y luego continué por la carretera hasta la Laguna de La Hueta (¡ojo! no hay que ir al pueblo, así que en la desviación se ha de tomar la carretera de la derecha). Un par de km más allá, en un cambio de rasante, sale el camino viejo a la Laguna. Lo tomé y llegué a este primer hito del camino en dos horas.

La laguna, seca como el ojo de un tuerto. Algún malaje había hollado con un coche 4x4 el fondo, destrozando con sus rodadas la poca flora que quedaba (¡que dios le dé malos sueños, donde le muerda la sed hasta dejarle tan seco como su conciencia). Me impresionó, en el monte y durante todo el trayecto, el paisaje de helechos muertos, todos secos como se puede ver en las fotos. Quizá ni los helechos ni la laguna vuelvan a ser lo que fueron: tiempos cambiantes.

Desde la Laguna empezaba mi plan de subir a Navalperal. No hay camino, así que me dejé guiar por los claros del monte, que es muy empinado, y llegué al alto del calar no sin cierto esfuerzo, que acusaron luego, en el resto del camino, mis rodillas, En el punto más alto son unos 1.650 m de altura. Allí me presenté junto con el viento y la niebla.

Si, con el viento y la niebla. En el interín de las dos últimas horas entró un temporal por el oeste, empezó a soplar Eolo y las nubes, que antes estaban en los valles, se encaramaron a las crestas para refrescarse la cara. Cuando pisé la meseta de Navalperal y me dirijí hacia la caseta de vigilancia, por ver el soberbio paisaje, no se distinguía nada a más de 20 m en derredor. El bando de perdices refugiado cerca de allí no me sintió llegar: casi las tengo que pisar antes de que estallaran en un vuelo ciego.

Bajé Navalperal, bajé por la vertiente este. El camino hasta la casa forestal de Las Acebeas está muy bien señalizado, y los grupos de caminantes que venían de allí, ascendiendo, se quejaban de lo inutil de la subida, porque no iban a ver nada.

Bueno, pues sería porque no tenían ojos, porque el sendero hasta la casa forestal, e incluso más allá, por el GR-247, es una maravilla por la flora, y en especial por los acebos que pugnan con los pinos y las encinas por tomar el sol en las umbrías. Este año no debe de haber mala cosecha, porque no ví ninguno con los bonitos frutos rojos que tienen en esta época (he puesto al final una dirección para ampliar estos detalles florísticos).

Seguí el GR-247 hacia Siles, pasando por el Pozo de la Nieve y sus fuentes, y contemplando, por el camino, cómo las montañas alrededor se iban vistiendo con el manto blanco de las nubes, que presagiaba lluvia.

A la altura de la Piedra del Agujero, en lugar de seguir hacia la Peña del Olivar, tome el carril a la izquierda, para bajar a Puente Honda y volver a Benatae.Un poco más allá estaban las cabras monteses, un pequeño rebaño que trisca por este valle del río de los Moros. Salieron corriendo, claro, y no se si mi torpeza con la cámara del móvil alcanzó a reflejar la huida monte abajo (ved las fotos).

Llegué a Puente Honda, atajando un poco por los carriles, y comencé a subir la cuesta hasta el puerto que está en la vertiente norte de Peñalta. La subida fue dura por el esfuerzo acumulado, aunque la pista sea llana y tenga seis metros de ancha. Me seguían acompañando el viento y las gotas de lluvia, que de vez en cuando soltaban las nubes.

Ya arriba, seguí por el carril hasta la fuente de San Miguel, que manaba en abundacia e, incluso, dejaba caer por el sobradero una pequeña cascada tras la última señana de lluvias, que acabó, por el momento, con nueve meses de sequía atroz.

Pasaban las 5 de la tarde cuando llegué a casa, y me devoré literalmente el cocido que habían tenido la amabilidad de dejarme, después de que no acudiera a tiempo a la comida. Y luego una siesta al amor de la lumbre, para aliviar las penas del camino: pues eso: tiempos cambiantes en la sierra (también para mí).

NOTA: He calificado la ruta de difícil, no se si por que me costó ocho horas hacerla o por difícil que es encontrar un día y un entorno tan incomparables.

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panoramica

01-Pie de Peñalta

Un punto clásico de hacer fotos el paisaje
Aintzira

02-Laguna de la Hueta

Un antiguo humedal. Solo hace un par de años, cuanto llovió lo normal, estaba llena y cantaban las ranas.
cima

03-Navalperal

árbol

04-Acebal

Acebos que pugnan por el sol con los pinos y las encinas, en la bajada de Navalperal y en el camino hacia la Piedra del agujero.
cima

05-Piedra del Agujero

Es un ejemplar de cómo el tiempo modifica las rocas. Se trata de una dolomía.
panoramica

06-Cuesta del Puerto

El cielo cada vez más cubierto, el viento cada vez más veloz. La subida...un suplicio.
fuente

07-Fuente de San Miguel

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