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Noiz igoa 22 de junio de 2019

Noiz egina junio 2019

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691 m
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7,2
14,45 km

Bisitak 207, kokapena 12

Nondik gertu Urdiales, Cantabria (España)

Vuelvo a las andadas con el club de montaña Artarrai de Ermua. Esta vez nos hemos desplazado hasta la ciudad de Castro Urdiales para realizar una travesía hasta el pueblo de Islares, ambas localidades situadas en la linea costera de la preciosa comunidad de Cantabria, lugar donde, si no me surgen imprevistos de última hora, volveré de nuevo con el club el próximo fin de semana.

Dejamos el bus al lado de la plaza de toros de la ciudad y avanzamos unos pocos cientos de metros hacia la parte mas elevada. Allí comienza un camino, al principio asfaltado, que forma parte de una de las etapas del camino de Santiago del Norte. Dicho camino pertenece también al PR-S 117, el cual seguiremos durante largo rato.

Ascendemos poco a poco, pasando por el camping de Castro Urdiales y desviándonos brevemente del PR girando a la izquierda, para continuar por pista de piedras y tierra, adentrándonos en un bosque. Éste desvío es mas largo que el que va por el PR, pero también es mas llevadero.

Rápidamente volvemos por el PR y avanzamos en semillano por un ancho camino, y seguimos cómodamente hasta dar con lo poco que queda del castillo de San Antón o Los Templarios, ahora en ruinas. Subimos por hierba un empinado repecho y llegamos a un pequeño y despejado alto donde tenemos unas vistas magistrales; la ciudad de Castro Urdiales, la costa de Bizkaia, el puerto de Santurtzi y varios montes cercanos a la costa y del interior, como el Udalaitz o el Anboto a lo lejos, en el fondo, inconfundible con su forma piramidal. Por detrás distinguimos la enorme antena que se encuentra cerca de la única cima que realizaremos en el día de hoy, el Pico Cerredo.

Retomamos el camino por el sendero y esta vez si, tenemos una vista directa del Pico Cerredo, precioso con su perfil rocoso en su parte mas elevada.
Ahora nos toca ascender una durísima rampa, donde ganaremos altitud con mucha rapidez. El sendero es ancho y cómodo, pero las elevadas rampas nos obligan a caminar con lentitud.
Una vez acaba el ascenso, continuamos momentáneamente en llano hasta que nos desviamos a la derecha y volvemos a ascender por un sendero muy estrecho, aunque en esta ocasión mucho mas llevadero.

El paisaje se embellece cada vez mas. La hierba gana protagonismo y vemos a lo lejos varios caballos y vacas. También vemos con mas detalle la bonita silueta rocosa del Pico Cerredo.

Un poco antes de llegar a la antena, encontramos en una esquina una especie de monolito.
Luego giramos a la derecha, haciendo caso a un cartel, para ir directos al Collado Cerredo, último punto de accedo antes de encarar el ascenso final al Pico Cerredo.

Al principio la subida es suave y cómoda, sorteando varias rocas incrustadas en el suelo pero yendo mayormente por hierba, donde encontramos muchas vacas pastando. Pero luego el perfil cambia radicalmente a rocoso y cada vez es mas complicado avanzar, hasta el punto que, a muy pocos metros de llegar a al cima, tenemos que hacer un zig-zag pegados a una pared donde el camino es muy estrecho e incómodo en el cual, por simple seguridad, apoyamos las manos para no caernos. Tened mucho cuidado en este punto si vais un día que haya llovido recientemente o si hace niebla, especialmente al bajar.

Tras dejar atrás este punto, solo nos queda caminar los metros finales para llegar al geodésico cimero del Pico Cerredo (644m). Si las vistas desde lo alto de las ruinas eran muy chulas, éstas aun son mucho mejores; Castro Urdiales, el Mar Cantábrico hasta la entrada a Euskadi por Bizkaia, la sierra de Anboto y Udalaitz, otros montes situados al suroeste de Bizkaia que de primeras no reconozco, Sierra Salvada, otros muchos montes del sur de Cantabria que tampoco se identificar (exceptuando uno, el Picón del Fraile, ya que pudimos identificar la silueta de la esférica instalación militar que hay en su cima), los Picos de Europa muy a lo lejos con alguna cumbre nevada, la playa del municipio de Laredo, el pueblo de Sonabia y al lado la bonita sierra Candina. Una maravilla de vistas!!

Tras las mas que obligadas fotos de rigor, abandonamos el lugar, y mas aun por la molesta presencia de numerosas moscas y a saber si de algún bicho mas, para retroceder por el mismo camino hasta volver al collado. Allí giramos a la derecha y seguimos por un ancho sendero natural.

Dicho sendero se estrecha luego considerablemente y ascendemos un largo aunque suave repecho. Al llegar al punto mas elevado, volvemos a descender, y a la vez nos adentramos en un enorme y precioso bosque de hayas.
Dicho bosque nos enamorará por su impresionante e imponente presencia, a la vez que nos ayuda a protegernos de los rayos del sol.

La pega que le vemos a esta zona es que caminar por aquí no es nada cómodo. Hay mucho barro (hoy medio seco), pero que igualmente nos obliga a extremar las precauciones por posibles resbalones. Tampoco resulta sencillo orientarse, ya que no se distingue con claridad el sendero, y tampoco hay ninguna marca que nos ayude a ir por el lugar correcto.

Al menos nuestro guía sabía muy bien por donde había que ir, y no nos demoramos demasiado a la hora de avanzar.
Tened cuidado en la parte final del bosque, que es cuando la bajada resulta mas peligrosa por culpa de las empinadas rampas y lo incómodo del terreno (el waypoint "camino estrecho y embarrado, precaución al bajar" lo debí haber puesto antes, pero no sabía hasta cuando acabaría dicho camino y decidí ponerlo ahí).

Un poco mas adelante, dejamos el bosque atrás para volver por una zona despejada, y ahora sí vemos el sendero con mas claridad.
Después, iniciamos el descenso oficial rumbo a nuestro destino, el pueblo de Islares. Pero antes, accedemos a lo alto de una pequeña loma, donde tenemos también una preciosa vista de la Sierra Candina, de los pueblos de Sonabia y Cérdigo, y por supuesto del Mar Cantábrico.

Continuamos descendiendo por un ancho pero incómodo sendero de piedras, hasta que las dejamos atrás y ya avanzamos mas cómodamente hasta llegar a una valla metálica, donde damos paso a un camino asfaltado, en el cual tras realizar un par de desvíos, llegamos a la carretera que da entrada al pueblo de Islares.

Solo nos queda atravesar el pueblo, previo parón para comer y beber algo en un bar, y por último llegar hasta la playa de Islares para dar por finalizada ésta preciosa ruta.
Plaza toros Castro Urdiales
Izquierda
Izquierda
Derecha
Derecha
Ruinas del Castillo de San Antón. Preciosas vistas
Recto, hacia la antena
Derecha
Collado Cerredo
Cima Pico Cerredo
Ahora seguir por la derecha
Camino estrecho y embarrado. Precaución al bajar
Derecha
Derecha
Puerta metálica
Playa de Islares

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