Koordenatuak 338

Noiz igoa 27 de noviembre de 2014

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773 m
127 m
0
3,0
5,9
11,84 km

Bisitak 3717, kokapena 215

Nondik gertu Eibar, País Vasco (España)

Ruta moderada por los fuertes desniveles en algunos puntos de la subida y por discurrir al borde de barrancos en algunos tramos de la bajada cercanos a la cima con senderos estrechos, especialmente cuando hay barro.

Por lo demás, con unas mínimas precauciones, no tiene el menor problema.

La subida empieza en la plaza de Untzaga y discurre por la peatonal calle Toribio Etxebarria (popularmente calle 2 de mayo) para desviarse enseguida hacia la izquierda hasta alcanzar el palacio de Aldatze del siglo XVII. Se gira allí a la izquierda hasta alcanzar la entrada de los colegios Itzio y Alfa, donde una escalera asciende hasta la carretera de Arrate.

Se sigue la carretera hacia la izquierda, descendiendo y pasando sobre la variante, hasta alcanzar unas casas, allí se cruza con precaución y se asciende por una fuerte pendiente entre antiguas casas de autoconstrucción de la época en la que Eibar creció desaforadamente. Se llega finalmente a un puente sobre el arroyo donde el camino gira hacia la izquierda hasta alcanzar el caserío Arrajola, con una buena fuente con pilas y una impresionante pradera llana y colgada sobre Eibar. El camino sigue de frente dejando el caserío a la izquierda, se pasa una cancela y sigue a media ladera un valle.

Sin demasiada pendiente se cruza el arroyo y se alcanza una cancela hasta que se alcanzan las inmediaciones del caserío Aritxuleta tras otra portilla. Antes de llegar al caserío un camino con fuerte pendiente asciende por la derecha. Se puede seguir el camino serpenteante o abandonarlo buscando la alambrada de la derecha, donde una trocha asciende campa arriba paralela a los alambres. En la parte alta una portilla permite cruzar la alambrada y sube pendiente arriba por otro prado hasta alcanzar un nuevo camino que llanea hacia la izquierda con una puerta de metal grande al final.

Tras cruzar la puerta se toma el camino a la derecha y se comienza el ascenso por él, pronto se verá un camino hacia la derecha que asciende entre los pinos con fuerza, se queda a la derecha la portilla del camino que lleva llaneando al pie de Urko hasta Ixua por el barranco, nuestro camino sigue de frente alcanzando el borde del precipicio, ya sin arbolado, hasta alcanzar la cima.

Se abandona la cima por un sendero a la izquierda y pasa por el borde de un barranco hasta alcanzar la segunda cima de Urko. La trocha se adentra tras ella en el arbolado y baja decididamente hasta el puerto de Ixua, donde se puede tomar un tentempie.

De Ixua a Usartza se puede ir por la carretera o por un camino que rodea el caserío cercano al bar por la izquierda, cruzando dos cancelas, y siguiendo el camino que lleva hasta Usartza. En Usartza hay fuente, mesas y buena sombra, en las cercanías está la ermita de Akondia.

Una carretera llana lleva en pocos minutos hasta la carretera de Arrate, tras cruzarla con precaución basta con seguir el camino por la parte alta de la loma para llegar a los prados de la ermita de santa Cruz. Una pista va hacia la derecha y pronto llega a un cruce, se baja hacia la izquierda con fuerte pendiente por la pista de cemento.

Se desestima un primer cruce que baja al caserío y se sigue de frente, cruzando un pinar con leve subida. Después el camino serpentea entre un pequeño hayedo y pasa junto a un caserío. En el siguiente cruce se gira a la derecha y ya se desciende velozmente hasta la orilla del arroyo Matsaria. Tras esto basta con seguir el fondo del valle junto al arroyo en todo momento, primero por un polígono industrial nuevo y tras pasar bajo la variante, por un polígono antiguo que termina junto a la estación de tren.

Se cruza la vía por la pasarela y se gira a la derecha por la calle estación, tras ella se sigue por Errebal hasta las inmediaciones de la iglesia, ya en el inicio de la calle Toribio Etxebarria que nos devuelve a la plaza de Untzaga.
En la plaza de Untzaga está el apeadero de Ardantza de Euskotren y en las cercanías la parada de autobús, es un buen punto de partida para la ruta. Lo más destacado de la plaza es el edificio del ayuntamiento, en la zona hay todo tipo de lugares de hostelería y comercio. La ruta sigue por la calle peatonal Toribio Etxebarria y gira hacia la izquierda en la primera calle para subir hacia Aldatze.
La calle sube paralela a la vía del tren hasta alcanzar el palacio de Aldatze, actualmente un colegio. Es un edificio palaciego del siglo XVI donde destaca su escudo y las vistas sobre el centro de la ciudad, especialmente sobre la iglesia de san Andrés. La ruta gira hacia la izquierda pasando bajo la fachada del palacio y subiendo entre edificios escolares y un viejo caserío hasta una plazuela. De ella una escalera asciende hasta la carretera de Arrate por detrás de las escuelas de Alfa.
Las escaleras llevan a la carretera de Arrate, donde se gira hacia la izquierda y se pasa sobre la variante de Eibar. Enseguida aparecen unas casas a la derecha, se cruza con precaución y se asciende entre las casas con fuerte pendiente. La peculiaridad de estas casas es que en gran medida su origen está en viviendas de autoconstrucción de la época del desarrollismo, cuando en la ciudad había un problema de escasez de vivienda y hacinamiento, hoy en día es un curioso barrio al borde de un barranco. Hay varios desvíos, pero basta con seguir ascendiendo en línea recta hasta dejar atrás las casas y una vez en lo alto seguir la pista hacia la izquierda, con tramos de llaneo alternados con pendientes fuertes hacia el caserío Arrajola.
El camino asciende hasta llegar al caserío Arrajola donde podemos encontrar una buena fuente con un par de pilas, vale la pena rodear el edificio del caserío para acercarse a la campa, de lo contrario basta con seguir recto el camino que llevamos, llaneando, para seguir la ruta.
La campa de Arrajola tiene la peculiaridad, en Eibar, de ser plana y cercana al centro. Las vistas son agradables sobre la cercana ciudad y sobre las montañas que la rodean, especialmente sobre Urko, que ofrece su cara más abrupta desde esa posición.
El camino asciende tras un portillo cercano al caserío, casi llaneando primero, por el borde de la ladera, hay que seguir siempre de frente ignorando desvíos que ascienden por la derecha o descienden por la izquierda y cruzando varios portillos. Finalmente se llega al cauce del arroyo Abontza que cruza el camino, el sendero gira hacia la izquierda casi 180º para subir por la otra ladera del valle dejando a la derecha una antigua bañera reconvertida en bebedero hasta cruzar una última portilla junto a una pradera. El caserío Aritxuleta queda poco más adelante, tras los árboles, la ruta sigue por la derecha, por la campa.
La pradera tiene una fortísima pendiente, puede ascenderse directamente siguiendo la alambrada de la derecha o serpenteando por la pista hecha por el caserío para usar sus vehículos y que reduce notablemente la pendiente.
A medida que se asciende las vistas se amplían con Eibar a los pies y las montañas de todo el entorno guipuzcoano y del duranguesado. Queda a la izquierda la cabaña de las vacas y se aproxima la portilla de la parte alta de la alambrada.
Tras cruzar la portilla se sigue ascendiendo hasta alcanzar unos pinos y un camino que llanea hacia la izquierda por la parte alta de la pradera, basta con seguirla para alcanzar otra portilla entre el prado y el bosque.
Nada más cruzar la puerta un camino asciende con fuerza hacia la derecha por el pinar, pocas decenas de metros después un sendero sube por la derecha, se sigue por él y se continua ascendiendo por el pinar hasta alcanzar un portillo.
A la derecha surge en el pinar una pequeña portilla, es el inicio del camino que desciende hacia Ixua, el de Urko sube recto entre los pinos hasta alcanzar una pequeña barrera de madera que hay que cruzar, tras ella el pinar se va terminando y se entra en una zona de argomas, helechos y pequeños robles que nos lleva hasta la cresta de Urko.
El camino asciende con decisión junto al barranco, Eibar aparece a los pies, todo el tramo de la cima está compuesto por monte bajo y las vistas son amplias, se hace cómodo este tramo final.
Aunque Urko es una cima de poca altitud, apenas 791 metros, el ascenso desde Eibar, dependiendo de la ruta empleada, llega a hacerse duro por los fuertes desniveles, igualmente vale la pena por las amplitud de sus vistas. Obviamente destacan las ciudades de Eibar y Ermua, ubicadas a sus pies. Destacan las vistas hacia los montes de Elgueta, el Oiz, el duranguesado con el imponente Amboto, el Gorbea en el horizonte, la sierra de Aizkorri, Izarraitz, Ernio, Aralar y las montañas costeras vizcaínas, en un día claro se puede jugar a identificar montañas desde su cima.
El sendero desciende de la cima, primero con dirección norte y enseguida gira a la derecha para rodear la cima principal. Desciende rápidamente hasta un pequeño collado junto a la antecima, una pequeña afloración rocosa usada en su día como nido de ametralladora y puesto de vigilancia avanzado.
El sendero bordea el barranco y pronto llega a otro pequeño collado tras el que se lanza entre los árboles por la ladera abandonando la cresta.
El sendero desciende entre las coníferas con algunos tramos algo más complicados con lluvia, por ser resbaladizos, pronto la pendiente se reduce a medida que se aproxima entre los pinos a Ixua.
Pronto se llega al puerto de Ixua, un buen sitio con bar y merendero donde reponer fuerzas, tomar un refresco y echarse al cuerpo unas croquetas o lo que se tercie.
Hay dos opciones para ir de Ixua a Usartza. Una es más directa, por la carretera asfaltada que sube por detrás del restaurante de Ixua. El otro es un camino rodeando por la izquierda la huerta que hay al pie del caserío de detrás del restaurante de Ixua, desde allí el camino rodea una loma hasta alcanzar Usartza.
En Usartza hay buenas sombras si el día es soleado y una fuente donde rellenar bidones para descansar en sus mesas.
Cerca de Usartza, en la ladera de Akondia y junto a un caserío está la pequeña ermita de san Pedro. Se sube por una pista de cemento que sube con fuerte pendiente. Es un templo sencillo de origen medieval con un pequeño campanario y de tipo rural en un lugar cuya historia, batallas incluidas en las guerras de banderizos, llega hasta el medievo.
Desde Usartza la carretera asfaltada llanea entre árboles hasta alcanzar la carretera que sube de Eibar a Arrate, se cruza y se sigue de frente. El camino se adentra por una trinchera hasta alcanzar una zona de prados y llegar al collado al pie de la ermita de Santa Cruz.
Desde el camino basta con cruzar la valla que separa el prado del camino para ascender entre la hierba a la ermita de Santa Cruz, un agradable edificio que fue reconstruido tras los estragos de la guerra que convirtieron la zona en frente de batalla y rodearon el templo de trincheras. Las vistas hacia Akondia y Urko son excelentes.
Basta con volver a la pista y llanear hacia la izquierda hasta el primer cruce, en él se desciende por la pista de la izquierda hacia el valle de Matsaria.
La pista baja pasando al pie de la ermita de Santa Cruz y de las escuelas abandonadas del barrio, cercanas a la ermita. Al llegar a un bonito hayedo el camino serpentea y deja a un lado un caserío hasta llegar a un cruce de pistas donde se girará a la derecha para seguir descendiendo.
El camino desciende a toda velocidad hasta alcanzar el río Matsaria, discurriendo entre curvas a su vera hasta alcanzar el polígono industrial de Matsaria, ya en Eibar. Basta con seguir el fondo del valle, pasando bajo la variante y yendo entre fábricas, hasta alcanzar la estación de tren.
Se cruza la vía por la pasarela y se gira a la derecha por la calle Estación/Estaziño que se une a Errebal junto a la fuente de los 4 caños, allí se gira a la derecha para pasar junto al teatro Coliseo hasta alcanzar el ambulatorio, a cuya izquierda está la calle Dos de mayo/Toribio Etxebarria.
La iglesia de San Andrés es el principal templo de la ciudad y Eibar creció a su alrededor, de origen románico de su primera época apenas se conserva una escultura de San Juan, el grueso del edificio es gótico y renacentista, destaca el campanario octogonal y el retablo mayor, aparte de la curiosidad de ser una de las escasas iglesias de ese periodo en las que se reza en dirección al este y no al oeste, situación debida a la falta de espacio edificable durante una de sus ampliaciones, cosa que forzó al rito a adaptarse a las circunstancias.
Finalmente esta calle peatonal nos conducirá de vuelta a la plaza de Unzaga y es un buen sitio para tomar una cerveza o un refresco y para picotear algo si el paseo ha abierto el hambre.

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