Denbora  5 ordu 40 minutu

Koordenatuak 1040

Noiz igoa 22 de agosto de 2017

Noiz egina agosto 2017

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302 m
30 m
0
2,9
5,7
11,42 km

Bisitak 1088, kokapena 48

Nondik gertu Gornutz (Montaña), País Vasco (España)

El grupo de personas que iniciamos las excursiones el pasado marzo con la visita al casco histórico de Errenteria, a Venecia con su pintura religiosa y profana, a los murales de Bilbao la Vieja, a la naturaleza del increíble valle de Labetxu o de los Colores y a las murallas de Hondarribi, esta mañana nos hemos acercado de nuevo a los acantilados del monte Jaizkibel, concretamente al paraje “Labirinto Zuria” o Motelu, según el mapa que se consulte.
El equipo compuesto esta vez por Asunta, Javier, José Ignacio, Joxe Beñardo, Mariaje, Marian, Mariasun, Rafa y los dos Carlos, iniciamos la etapa en una mañana soleada y calurosa (de más de 30 grados al mediodía) en el pequeño aparcamiento de Zioso, a 2 km de la ermita de Guadalupe, desde donde descendemos por pista forestal hasta Punta Turruia, punto de inicio del Laberinto Blanco.
Antes hemos pasado junto a unas formaciones rocosas con unas bellas geoformas, donde se nos pierde el amigo Rafa, sacando sus magníficas primeras fotos de los varios cientos que hará a lo largo de la mañana.
En el descenso viendo el mar, nos han acompañado las increíbles y variopintas historietas contadas por Joxe Beñardo, de contrabando desde el litoral de Jaizkibel, de puntillas, engranajes y ...otras muchas cosas, incluido un piano. Cada trasportador llevaba hasta 80 kg de peso a su espalda.
Y todo con la gran experiencia que tenía un tal "Besomotza", experto en oler a la autoridad de las garitas de vigilancia, y en contar número de vigilantes (cada dos zapatos, un vigilante).
Todo cerca del lugar conocido como Andriagaldutako zolua, donde apareció el cadáver de una mujer que se había perdido.
Y también nos cuenta la historia del intento fallido de atrapar a Besomotza por parte del conocido Melitón, del que escapó saliendo al tejado y esperando allí hasta que el tal Melitón se marchó, no sin antes dar una buena paliza al hijo de Besomotza.
Y vemos marcas de las leras en la roca arenisca del camino, en las que transportaban el material de contrabando hasta Gaintxurizketa, donde lo almacenaban hasta su distribución.
Y la historieta de alguna persona que debiendo evitar el contrabando, participaba cobrando su porcentaje de comisión, y viviendo como un rey, gracias a ingresos “extra”.
Estos hechos ocurrieron en la década de los 40, pero lo del contrabando de los hondarribitarras viene de muy atrás.
Así el escaso desarrollo industrial y la proximidad del espacio fronterizo entre dos grandes estados, facilitó una considerable actividad contrabandista en el entorno de Hondarribia, sobre todo durante la I Guerra Mundial, cuando la tentación de introducir géneros en el país vecino, necesitado de todo, indujo a gran número de hondarribitarras a especializarse en el contrabando.
Esa actividad, sin embargo, no decaería al acabar la guerra y la actividad siguió desarrollándose en sentido inverso, en especial tras la II Guerra Mundial, en la que los españoles de la postguerra experimentaron grandes carencias y necesidades. La actividad decreció al filo de los 50, siendo uno de sus practicantes más destacados el célebre contrabandista hondarribitarra "Patxiku".
También nos cuenta que ya quedan pocas vacas “betizu” en Jaizkibel, después de haber eliminado a las que llevaban años campando por libre, un tanto salvajes, no registradas y sin control sanitario.
Hablando de animales, con los que no hicimos “buenas migas” fue con los tábanos, más bien “taLIbanas”, pues las condenadas son hembras que empezaron a acribillarnos de mala manera ya desde el principio, supongo que por el excesivo calor que hacía, ya que había muy pocos excrementos de animales,
Así que el químico “ipso facto” sacó el spray y toallitas húmedas específicas que siempre lleva encima, para combatir a los puñeteros bichitos, que parece que ayudó al personal, pero seguro que algunos se llevaron a casa algún que otro picotazo.
Volviendo a Punta Turruia, donde se inicia el Laberinto Blanco, llamado así por la infinidad de abrigos y huecos de arenisca blanca, por donde es bueno perderse para descubrir infinidad de variadas formaciones rocosas.
La primera que nos encontramos al acabar el descenso y enfrente en lo alto, es la denominada “Cueva de la Concha”con unos ventanales impresionantes colgados al mar, perteneciente al municipio de Hondarribi.
Pero justo detrás están los mojones de la muga con Pasaia, no hace mucho desbrozados de la intensa maleza que los cubría por el amigo arrantzale hondarribitarra Joxe Beñardo (hoy con nosotros y narrador de historietas), al que acompañé en alguna de sus incursiones exploratorias, con maleza por encima de nuestras cabezas, él abriendo camino con un machete y yo con los dos bastones. INCREÍBLE!!!
El entorno está lleno de rocas de arenisca blanca con huecos en forma de cáscara generalmente orientados al sur, cuya superficie externa gris oscura está cementada y es muy resistente, todo lo contrario que su pared interior con numerosos dibujos laminares y delicadas geoformas.
El suelo está cubierto de una capa de arena blanca suelta procedente del proceso de disolución del cemento carbonatado intergranular (granos de cuarzo) de las paredes.
En algunas de ellas nos detuvimos para verlas en detalle y sacar unas fotos.
Se observan también abundantes bloques sueltos en los que destacan los nódulos esféricos que al desprenderse de la pared por la erosión, dejan como huella las concavidades semiesféricas.
Ahora la senda transcurre justo por el borde del litoral, desde el que se contempla debajo el espectacular frente rocoso policromado de Morkotx ,siempre cubierto de gaviotas (ya menos desde que desapareció su principal “comedero” en el extinto vertedero de San Marcos).
Siguiendo por el sendero hacia occidente, nos encontramos de repente al fondo con el valle de Labetxu, conocido también como valle de los Colores, y que habíamos visitado el pasado mes de julio.
Desde aquí vemos enfrente una panorámica impresionante de areniscas rojizas, anaranjadas, rosáceas, ocres...con infinidad de oquedades y nódulos, sus cuevas meteorizadas con variados diseños de celdas tipo panal de abejas, cuya estructura no va adosada a la pared; otras de cuerdas entrelazadas...., que habíamos visitado “in situ”en la excursión anterior (y que luego veremos en otra cavidad policromada).
Apretando demasiado el sol iniciamos la búsqueda de un paraje para el bien ganado hamaiketako, que lo encontramos bajo la sombra de un pinar y con suelo rocoso, bastante plano, lo cual era tan indispensable como la propia sombra, para poder así escanciar las 2 botellas de txakoli Hiruzta en las mejores condiciones, sin derramar una gota del preciado líquido, que por cierto, a pesar de los más de 30 grados estaba fresco, siguiendo la técnica que habíamos ensayado con buenos resultados en la excursión anterior de Labetxu.
Ya rehidratados visitamos, a un centenar de metros, la bellísima y única cavidad de areniscas policromadas situada a la derecha del valle de Labetxu (visitable sin necesidad de técnicas de escalada).
PEDIMOS LA MÁXIMA PRUDENCIA Y RESPETO A ESTAS BONITAS Y DELICADAS GEOFORMAS Y FORMACIONES ROCOSAS DE LA EXCURSIÓN DE HOY, YA QUE SUS PAREDES SE DESMORONAN SIMPLEMENTE AL TOCARLAS.
Tras las correspondientes fotos de este paraje natural, iniciamos el regreso por un sendero con mucho helecho y maleza que atraviesa entre rocas, dos de los mojones que separan las localidades de Hondarribia y Pasaia (desbrozados por Joxe Beñardo y antes comentado) y que finalmente llega a la senda por la que descendimos, para luego por la misma pista forestal de la ida, regresar a Zioso y en coche al merendero de Justiz, en donde una vez más comemos de maravilla, con un buen servicio y una agradable tertulia de sobremesa que se alargó hasta media tarde, con la ayuda de unos gintonic y otros brebajes y refrescos, y además sin control anti doping (el vampiro estaba fuera de servicio).
Queda confirmado que nuestras dos próximas excursiones serán a los/las (the) paramoudras de la playa de los fósiles, y en catamaran, de Donosti a Hondarribi por los acantilados de Ulia y de Jaizkibel.
Última recomendación de Joxe Beñardo: “Pozik bizi,eta jan behar duzu dena plateran dagoen”.
La dificultad de la etapa la consideramos como de "moderada", por la abundante maleza de la senda de vuelta, las altas temperaturas y los malditos tábanos.

N.B.: para profundizar en la pesca, consultar “Arrantzaleak” de Constantino Virto Olascoaga (ArmaPlaza Fundazioa, Zarautz, 2013), nuestro guía de la visita a las murallas de Hondarribia.

4 iritzi

  • argazkia TEUTONORTZI

    TEUTONORTZI 28-ago-2017


    Estoy muy contenta de haber conocido a este estupendo grupo y a sus dos integrantes que por motivos de "jai" no pudieron venir...
    Un abrazo fuerte para todos. https://es.wikiloc.com/rutas-outdoor/disfrutando-con-las-geoformas-de-las-cavidades-de-areniscas-del-laberinto-blanco-en-jaizkibel-19336955#wp-19336965/photo-12170110

  • jasara25 28-ago-2017

    Excelente coleccion de fotos de una buena composicion seguido del buen comentario que nos tiene acostumbrado presentarnos el amigo Carlos. Muchas gracias

  • argazkia csaizramos

    csaizramos 31-ago-2017

    Merece mucho la pena, a pesar de las "dificultades" (helechos, zarzas, tábanas, fatigas,...) conocer estos parajes. Es un lujo tener tan cerca estos lugares y geoformas, y la oportunidad de visitarlos (y por supuesto, con el mayor respeto, "mirar y no tocar").

  • argazkia Carlos Pérez Olozaga

    Carlos Pérez Olozaga 10-sep-2017

    Al reportaje fotográfico he añadido un mapa de la zona facilitado por el amigo JM Alquézar, en el que se ve la pista de descenso desde Zioso y la senda del Laberinto Blanco con los parajes de mayor interés.

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