Denbora  7 ordu 47 minutu

Koordenatuak 1653

Noiz igoa 17 de junio de 2019

Noiz egina junio 2019

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2.053 m
1.139 m
0
3,9
7,7
15,49 km

Bisitak 111, kokapena 7

Nondik gertu Soto del Real, Madrid (España)


Marcha realizada el sábado 15 de junio de 2019
Este año son varias las marchas que ya hemos hecho saliendo desde la Hoya o Hueco de San Blas. Hoy queremos volvernos a acercar hasta el impresionante circo del Hoyo Cerrado, formado por la loma de los Bailanderos, al noroeste y en la Cuerda Larga, y la loma de Peña Lindera y el Alto de Matasanos al oeste, que como si de un ramal de dicha Cuerda Larga Se tratara se dirige hacia el sur para acabar conectando con el circo de la Pedriza a la altura de las Torres. Desde Hoyo Cerrado queremos asomarnos al mirador que hay entre Asómate de Hoyos y la Peña Lindera.

Para ello, hemos dejado el coche, como en alguna otra ocasión, en el pequeño aparcamiento que hay nada más pasar por un puentecito el arroyo Mediano, justo en la misma senda de la Avutarda y tras haber dejado un poco antes el embalse de los Palancares. A los trescientos metros de haber cogido dicha senda hay que salvar una cancela metálica que permite sólo el paso a vehículos autorizados. Aún tendremos que continuar por dicha senda de la Avutarda, que más bien parece una pista de tierra, durante un kilómetro y tres cuartos para acabar dejándola por la izquierda, a la altura de un muro de piedra en seco, que en este primer tramo delimita el Cordel de Prado Herrero. En realidad nosotros hemos cogido un senderito que hay un poco antes y que en unos cien metros nos conecta con dicho cordel.

Aún seguimos por dicho cordel, con fuerte pendiente de ascenso, durante unos trescientos metros más, para acabar cogiendo un pequeño sendero que por la izquierda y suavizando mucho el ascenso, también nos acaba sacando a una de las pistas altas que recorren la Hoya. Cogemos dicha pista por la derecha, para seguirla durante poco más de ciento cincuenta metros, y volver a dejarla por la izquierda y así conectar de nuevo con el citado Cordel de Prado Herrero, que ya no dejaremos hasta Hoyo Cerrado. Ahora sí que se trata de una pequeña senda, que todo el tiempo entre pinares y en línea casi recta durante la primera parte del recorrido, va ganando altura de forma progresiva, de tal forma que en los poco más de los dos kilómetros y medio por dicho cordel hasta el Hoyo, habremos ascendido cerca de trescientos cincuenta metros, con algunas amplias zetas a mitad de camino y otras más cortas y cerradas cuando nos acercamos a la parte final en la que también se pasa por un par de canchales.

Recuperadas las fuerzas en tan singular sitio, reemprendemos la marcha, para dirigirnos hacia el macizo de Asómate de Hoyos. El primer tramo, de poco más de ciento sesenta metros, lo hacemos por lo que parece estar pisado junto al cauce del arroyo del Mediano, pero al llegar a la parte baja de un gran canchal decidimos recorrerlo durante los próximos cuatrocientos metros. No se trata de un canchal con rocas pequeñas, sino que el tamaño de muchas de ellas obliga a ir mirando la mejor opción para progresar con seguridad. Hasta la parte alta de la cuerda aún nos quedan algo más de doscientos metros, que se van haciendo sin tanta roca y con una progresión algo más cómoda. Hay que destacar que este tramo de fuerte y divertida subida desde Hoyo Cerrado hasta la base de Asómate de Hoyos nos ha llevado unos seiscientos cincuenta metros de recorrido, en los que hemos tenido que salvar trescientos metros de desnivel, lo que da una idea de la dificultad, si se tiene sobre todo en cuenta que no hay camino como tal, para subir este tramo.

Nunca habíamos estado aquí, y nos sorprenden las crestas tan complicadas, típicas de la Pedriza y en las que sólo vemos algún grupo de cabras montesas que parecen sorprendidas de ver extraños por la zona. Pero es que si el barranco hacia Hoyo Cerrado es imponente, al otro lado de la loma de Peña Lindera y del Alto de Matasanos vemos una depresión del terreno, casi en vertical, que no lo es menos y que no nos esperábamos. El caso es que tras bordear unos cientos de metros, la vertiente este del macizo de Asomate de Hoyos, y así comprobar la dificultad que entraña el llegar hasta la Cuerda Larga, decidimos continuar con nuestro plan, que no es otro que asomarnos al mismo Pico de Matasanos, que con cien metros menos que el alto del mismo nombre, no desmerece por vistas y complejidad del terreno. Los primeros doscientos cincuenta metros los hacemos cresteando y por el supuesto camino que según Topohispania recorre toda su cresta hasta conectar unos cientos de metros más abajo con un sendero paralelo al del cordel por el que subimos. Pero cuando nos asomamos en el mismo pico vemos que eso es poco más que imposible, pues no sólo no se intuye ni ve ningún camino, sino que la orografía del terreno lo hace bastante complicado.

Y es por eso, que una vez hemos disfrutado de las impresionantes vistas de este singular pico, decidimos coger por la vertiente norte de dicha cresta, que no sin ciertas dificultades por la ausencia total de caminos y por tener que salvar, como en la subida, algún que otro tramo de canchal, acabamos conectando con el citado camino, tras haber hecho de nuevo cerca de setecientos metros desde el pico Matasanos en los que la intuición y la búsqueda de la mejor opción para progresar son tan importantes como la convicción de que se puede hacer. Una vez cogemos dicho sendero, a los sesenta metros volvemos a conectar con el último tramo del camino ya pisado por la mañana, y que en otros sesenta y tantos metros no planta de nuevo en Hoyo Cerrado, donde decidimos comer y recuperar un poco las fuerzas. Tras lo cual, y bordeando la hoya, conectamos con la senda que ya en alguna ocasión hemos traído desde la Majada de la Porra. Esta senda ofrece unas vistas fabulosas, no sólo de casi toda la Hoya de San Blas, sino también de la parte sur de buena parte de la crestería que va desde la Najarra hasta el Collado de Pedro los Lobos.

A los tres cuartos de hora pasamos por la Majada de la Porra y tras pasar el arroyo que baja desde el mismo Collado de la Najarra, rápidamente conectamos, tras un kilómetro y medio de bajada con la pista forestal de San Blas, que tan sólo hay que cruzar tras pasar una cancela metálica, pues no es esta pista la que se coge, sino otra especie de cordel , que yendo por abajo nos sacará en algo más de setecientos cincuenta metros a la misma senda de la Avutarda, que por la derecha y en poco más de media hora nos llevará de bajada hasta el aparcamiento junto al arroyo del Mediano.

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