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Noiz igoa 19 de noviembre de 2017

Noiz egina noviembre 2017

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71,86 km

Bisitak 2593, kokapena 106

Nondik gertu La Vega de Acá, Andalucía (España)

Dice Pepe Marcos: en ocasiones la irreflexión puede a la razón. En ocasiones, no hay duda, el impulso cardíaco prevalece sobre el pensamiento coherente. En ocasiones, en definitiva, uno no es capaz de aplicarse como sanitario lo que, por conocimiento, recomendaría a lo demás. Por ello, dada la “Magnífica” oportunidad que se presentaba, decidí acercarme junto con Pilar, Ana, Paco Martinez y mi cuñao Jose Maria, a la vecina localidad de Almería. Tocaba intentar realizar otro “ultrameneo”; tocaba intentar volver a senderear una kilometrada; tocaba intentar acabar la noventa “ultratravesía” de mi no dilatada vida de “peatón de montaña”; tocaba, por ende, discurrir por esos setenta y un kilómetros que, organizados por el Tercer Tercio de la Legión “Juan de Austria” con sede en Viator, tendrían su salida en Almería y su fin en Roquetas de Mar conformando “La Desértica”. Llegamos a la capital andaluza el viernes por la tarde y, tras aparcar sin problemas el coche, nos encontramos con un contratiempo: grandes colas para recoger el dorsal y la bolsa del corredor, aspecto éste que, evidentemente, deberán de mejorar en próximas ediciones. Posteriormente nos dirigimos al hotel decidiendo, dada la tardía hora que se había hecho, cenar en un local muy cercano al mismo. Tras ello, intentamos descansar; como en otras ocasiones antes de estos grandes desafíos, para mi fue complicado y, el despertar precoz hizo que el sueño fuera, sin duda, insuficiente. Tras el desayuno, nos acercamos en coche a la zona de salida en los aledaños del Estadio Municipal de los “Juegos del Mediterráneo”; llegamos justo a las nueve en el momento de salida de los ciclistas. Estuvimos dentro de un campo de fútbol cercano al anterior y, sobre las nueve y media (de forma muy organizada todo hay que decirlo), los legionarios nos llevaron al arco de salida. Tras la arengas y los vivas de rigor, un minuto después de las diez, y tras un estruendoso cañonazo, se nos dio la salida: ¡comenzaba el desafío!. Los nervios, en ese momento, se aplacaron, y comenzó el prolongado sendereo. Los once primeros kilómetros los realizamos a buen ritmo, por terreno prácticamente llano (120 mts. de desnivel positivo) y juntos los cinco Magníficos allí presentes, hasta que, después de pasar por las localidades de Huércal de Almería y Viátor, llegamos al acuartelamiento de la Legión. Paso interior por el mismo, algunas foticos de rigor, y salida al comienzo del “desierto”. Allí, de forma tácita y prevista, mi hermana y mi cuñao, fueron, progresivamente, alejándose de nosotros. Terrenos áridos en principio, formaciones de badlands, algún que otro cultivo y, antes de comenzar el primero de los tres ascensos importantes, la desagradable noticia: vimos varios ciclistas en la zona externa del camino con un coche de la guardia civil (cuestión que nos extrañó); desgraciadamente, unos cuantos kilómetros después nos enteraríamos del fallecimiento súbito de un participante (DEP). Del kilómetro once al veintiuno, como comentaba antes, el primer tramo con un “razonable” desnivel positivo: cumplimentamos unos trescientos cincuenta metros con un repunte, los dos o tres últimos kilómetros, más complejo. En la parte alta, junto a uno de los avituallamientos no pudimos apartar la tentación y, tanto Paco como yo, nos aplicamos un estupendo bote de Estrella de Galicia que, sin ninguna duda, sentó muy bien. Tras este primer punto alto, comenzó el descenso hacia Pechina, primero por carretera y, después (pasando por zona de rodaje de la película “Exodus”) saliendo de nuevo por terrenos secos, polvorientos y, a través de rambla, llegamos al pueblo anteriormente citado. Paso por el centro del mismo y comienzo del segundo tramo de ascenso, sin ninguna duda el más duro: del Km treinta al treinta y ocho solventamos un desnivel positivo de unos quinientos metros. Había estudiado bien el perfil de la prueba, por lo que sabíamos de su presencia y de que, a la altura casi de la mitad de la prueba, había que realizarlo con prudencia y guardando fuerzas. Así lo hicimos. Tras un tramo corto de descenso, y con el ocaso del sol, comenzó el tercer tramo de ascenso donde cumplimentamos un desnivel positivo de unos trescientos cincuenta metros (parte de él por carretera asfaltada y parte de él por rambla estrecha y superpedregosa) en unos nueve Kms. A lo largo de estos últimos la luz se fue definitivamente y con ella los frontales y las luces rojas traseras de posición hicieron el obligatorio acto de presencia; y a lo largo de estos kilómetros nuestra incomodidad fue aumentando dada la ausencia de cómida “sólida”. Los abundantes avituallamientos habían sido ricos en líquido, naranja y plátano; pero ni frutos secos ni otros alimentos más contundentes. Solo en el Km 48, ya con la noche cayendo y tras nueve horas de senderismo, pudimos disfrutar de sándwiches (y no uno, sino de dos ya que repetimos). Kilómetros posteriores de transición, ora por carretera, ora por senda, hasta llegar al momento de la salida de la montaña: tocaba descender hacia Aguadulce. Al primer tramo por senda no muy compleja, con desnivel aceptable y razonablemente sendereable, se le unió el gran desafío final: un tramo de complejísima senda (por decir algo), bien balizada y señalizada por un buen número de caballeros legionarios en el que, en unos tres kilómetros, cumplimentamos, de forma lenta y penosa, un desnivel negativo de casi cuatrocientos metros. Fuimos bajando en fila de a uno (encabezada por la obligatoriamente precavida Pilar) y con quejas formales de algunos participantes por la presencia de esa gran dificultad a esa altura de la carrera. Salimos sin incidentes de ese tramo francamente peligroso y en el siguiente avituallamiento tuvimos una buena sorpresa gastronómica: tomates de pera pequeños ricos y sabrosos (¿cuantos te comiste Paco?). Entre plásticos de invernadero fuimos saliendo, tras cruzar por tercera y última vez la autovía, a Aguadulce; era el kilómetro sesenta y dos, íbamos más que sobrados de tiempo y la prueba, sin duda, la completaríamos. Pero claro, no todo podía ser tan sencillo, ya que pá redondear, fuimos por en medio de una no sencilla rambla durante unos tres kilómetros aproximadamente, a muy buen ritmo (más que nada por las ganas de llegar a meta), adelantando participantes cansados y perjudicados. Como ya sabía, salimos a zona de playa y, a través de la misma (con los tropezones y las quejas “endorfínicas” de Pilar) llegamos a Roquetas y, por fin, a la conclusión de la prueba. En la misma, Paco inició el trotecico de rigor final, pero esta vez, ni Pilar con su dedo perjudicao ni yo, sin duda cansao, optamos por acompañarlo (sé que nos perdonó). Cruzamos el Arco de Meta. Atrás dejamos quince horas y media de senderismo (casi la mitad de las mismas en oscuridad); atrás dejamos setenta y un kilómetros de desafío; atrás dejamos momentos duros, distendidos, nerviosos y hasta jocosos. Y enfrente tuvimos una nueva y cotidiana realidad; tuvimos la constancia de que somos tercos y tenaces; tuvimos la certeza de que cuando nos proponemos una cosa no hay casi nada que nos evite el realizarla; tuvimos la diáfana realidad de que, aun siendo muy diferentes, ese grupo de “caminantes” autodenominados sin pudor “Los Magníficos” formamos una gran familia capaz de respetarse, tolerarse y quererse. Solo espero que la salud nos permita seguir disfrutando de nuestra mutua compañía durante muchos años más. Para finalizar, no puedo terminar esta crónica sin una dedicatoria muy especial, una dedicatoria familiar y “cardíaca”: muchas gracias Miguel Angel (por Almeria en particular y por todo en general), sabes que te queremos y admiramos y siempre, siempre, estarás con nosotros.
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Viator

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Badlands

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Pechina

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8 iritzi

  • argazkia pepemur

    pepemur 20-nov-2017

    Ibilbide hau egin dut  Gehiago ikusi

    Para los amantes de las grandes distancias, Interesante, pero con menos atractivo que otras pruebas de gran kilometraje,

  • argazkia contreras_60

    contreras_60 27-jun-2018

    Si Dios quiere quiero realizar la segunda edición 2018.Muchas gracias por su relato e la prueba y

  • argazkia contreras_60

    contreras_60 27-jun-2018

    Muchas Gracias por su descripcion y relato de la prueba .Que me anima a realizar.

  • argazkia juanluisss1975

    juanluisss1975 24-sep-2018

    Gran relato , gracias

  • argazkia pepemur

    pepemur 24-sep-2018

    Muchas gracias por esas palabras y valoración. Este año, repetimos.

  • Encarnajj 12-may-2019

    Gracias yo la voy

  • Encarnajj 12-may-2019

    Gracias yo la voy a hacer por primera vez este año me a servido mucho tu relato muchas gracias agradecería cualquier consejo me puedas dar

  • argazkia pepemur

    pepemur 14-may-2019

    Hola Encarnajj. Soy Pepemur, autor del relato, que agradece (en nombre también de fjmtnezm) tu valoración. He realizado las dos ediciones de “La Desértica” y, efectivamente, conozco y he analizado bien el recorrido. Creo que has podido deducir de mi descripción que existen tres claras dificultades: las dos primeras tienen que ver con los tramos dos y tres de desnivel positivo que indico en mis líneas (el segundo entrando progresivamente el ocaso); la tercera comienza a partir del km. 50 ya que, en plena noche, comienza una compleja, vertical y técnica salida de la montaña hacia Aguadulce. Probablemente es el momento más difícil de la prueba y el que (si no has medido bien tus fuerzas) puede significarte un disgusto. Para la edición de este año, no obstante, he podido comprobar que el track de “salida” de la montaña ha cambiado algo, por lo que recomiendo te asesores antes de la prueba. Pero sobre todo, para finalizar, te indicaría hagas entrenamientos largos de entre 20-30 kms. (y no necesariamente de mucho desnivel -observa que en esta travesía no es muy acusado) y se muy prudente en el ritmo: lo importante es finalizar antes de las 16 horas y no “desfallecer” en el intento. Desde mi experiencia de lo que llamo “ultrameneos“ (trece en seis localidades diferentes incluyendo las cuatro legionarias) el senderear “un puntico menos” de lo que aparentemente puedo desarrollar, ha sido la clave para poder terminar en tiempo en todos los casos; la otra, sin duda, muy buena hidratación y alimentación. Y se me olvidaba: ir acompañado con alguien cercano que tenga tus ritmos, fundamental; son muchas horas de travesía y unas cuantas de noche y oscuridad. Espero te hayan servido mis palabras, y deseo que te vaya muy bien la III edición de la Desértica, finalizándola feliz y con una amplia sonrisa. Saludos.

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