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Noiz igoa 1 de febrero de 2018

Noiz egina febrero 2018

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Nondik gertu: Untzaga / Unzá, País Vasco (España)

Aunque el mirador de la cascada está en Burgos, el nacimiento es territorio alavés.

Copio el texto de Pablo Góngora, publicado en El Correo.

http://www.elcorreo.com/vizcaya/ocio/gps/planes/110909/planes-10salidas-fuentes-nervion.html

No tenemos más remedio. Para conocer el nacimiento del Nervión, el río que vertebra el norte de Álava y Vizcaya, hay que explorar al más puro estilo Livingstone en busca de las fuentes del Nilo. ¿Por qué tanto misterio en la cuna de un cauce tan importante? Porque no hay letreros, ni placas indicativas. O vas con un nativo, un ganadero o un buen mapa o no te enteras. Para el aventurado visitante que se adentra en estos parajes, el nacimiento del Nervión no existe. La falta de señales en este lugar ha contribuido a la confusión. Unos dicen que nace en Burgos. Otros, en Orduña, pero en realidad ve la luz en el municipio alavés de Kuartango y nunca toca tierra burgalesa.
Para acceder a las fuentes del Nervión hay dos caminos. Desde el mirador del salto en el Monte Santiago (Burgos), al que se sube por la carretera de Orduña a Berberana, se llega con mucha facilidad. Pero nosotros hemos elegido el menos conocido. Tanto desde Guillarte como desde Luna (dos pueblos que pertenecen al ayuntamiento de Kuartango) sale una pista forestal hacia la gran altiplanicie del monte Bagerro y la sierra de Guibijo. Llegaremos a un aparcamiento bien marcado donde podemos dejar el vehículo, al que una barrera impide seguir.
Enseguida surge el primer hito de la excursión, el puente de piedra de Zubibarri, una aparición insólita. Un paisaje lunar en tiempo de estiaje: se trata de un vado de invierno del arroyo Luquillo, que forma con otros el río Vadillo, el cauce por el que discurren las aguas de la sierra que se dirigen a la cuenca mediterránea.
Tras vadear el arroyo seco se sigue una pista clara hacia el Norte. A la izquierda dejamos el bosque de hayas y pinos de Bagaluta. La gran meseta está cubierta de espino albar, que en primavera da un espectáculo florido. «No hace muchos años la manera de conseguir pasto para el ganado era quemar el bosque. Ahora se ha conseguido que entren las máquinas a limpiar y se han arrinconado las cerillas», explica Rafa Álvarez, el guarda forestal de la Diputación alavesa que nos guía. Brezo, enebro y pastos acompañan al espino. Entre las hayas, quejigos y robles aparecen fresnos y arces.
Un misterio
A unos 2,8 kilómetros del aparcamiento y tras pasar un pinar dejamos atrás la pista y nos adentramos a la derecha por un camino. Junto a una pradera donde ya han aparecido las ‘quitameriendas’ se encuentra la cueva de Urieta. Una orla vegetal de espino, endrinos y brezo da cobertura al nacimiento. Es un misterio que de un sitio tan pequeño salga un río tan grande cuando llega al Cantábrico. Un encharcamiento indica, al menos, que algo fluye en verano. Solamente con el deshielo o fuertes lluvias el nacedero hace honor a su nombre. Unas ranas, abejas y mariposas hacen de notarios.
Estamos en el monte Bagerro, ledanía de Luna, un nombre antiguo que significa límite y que hace referencia a un espacio gestionado por un conjunto de pueblos. La junta administrativa está formada por Luna, Arriano, Archúa y Guillarte. Un centenar de vacas pastando a unos 200 metros también ayudan a entender por qué no hay señales. Esta es tierra de ganado. Vacas, ovejas y caballos pastan a sus anchas entre abril y octubre, y a sus cuidadores no les gusta tanto excursionista. Ellos gestionan el monte e impiden las señales. La presencia de lobos, que traen en jaque a todos, y de mastines, perros enormes que hacen frente al gran depredador, hace más difícil aún la convivencia, porque pueden asustar y atacar a los visitantes. Hay que tener mucho cuidado con ellos y seguir las instruciones de las únicas señales existentes.
Desde el nacimiento hay dos posibilidades, seguir río abajo 1,6 kilómetros hasta el salto del Nervión o volver a la pista y caminar en paralelo hasta el mirador del Monte Santiago. Aquí, sí existen señalizaciones. Pero nosotros vamos a vadear de nuevo el Nervión seco junto a la cueva de Ebana –otro de los manantiales–, seguir por la pista cercana al cortado (1,3 kilómetros) hasta una intersección a la derecha, junto a una señal de prohibición de vehículos a motor. Después de otros 100 metros, tomamos el camino que viene de Unzá y giramos de nuevo a la derecha. Junto a unas piedras y entrando en el bosque de hayas se encuentra la lobera de Guibijo, una de las que mejor se conservan en Álava. Dos paredes convergentes confluyen en un foso profundo donde se mataba al lobo. Nada refleja mejor el pulso entre los habitantes de esta zona fronteriza de Álava y Burgos con su gran enemigo como estas construcciones megalíticas.
Hay otros 3,7 kilómetros desde la lobera al cruce que nos lleva al santuario de la Trinidad, un lugar mágico del que existen datos desde 1546 y en el que hay una animada romería con gentes de Berberana, Kuartango y Arrastaria. Desde Guillarte se puede acabar la excursión en la interesante casa torre de Urbina-Basabe, centro cultural del valle con lápidas romanas, tumba gótica y una curiosa exposición sobre una batalla contra los romanos.
Waypoint

Cueva Urieta

1 iruzkina

  • argazkia sanro81

    sanro81 17-jun-2018

    Ibilbide hau egin dut  egiaztatua  Ikusi gehiago

    Ruta muy bonita, sencilla y fácil de seguir. Lo único que me faltó fue el agua para ver el salto jajaja.

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