Koordenatuak 482

Noiz igoa 1 de noviembre de 2018

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23,7 km

Bisitak 545, kokapena 33

Nondik gertu Santurtzi, País Vasco (España)

Vuelta al País Vasco desde Ermua. Etapa 7:


Comienzo en la estación de tren del pueblo costero de Santurtzi y esta vez tengo como destino la también localidad costera de Plentzia. Para ello no tengo otra alternativa que cruzar la ría del Nervión, y para poder cruzarlo he de ir al puente colgante de Portugalete.
El paseo hasta Portugalete es sencillo y bonito, aunque he de confesar que hoy no ha sido el día ideal para hacer la ruta, ya que en los días previos ha llovido con intensidad y el suelo estaba completamente mojado. Hoy también ha llovido, aunque ha sido mas el típico chirimiri que otra cosa.

Una vez llego hasta el puente colgante, pago los 40 céntimos que vale el ticket y espero hasta poder montar en la barcaza que, en pocos segundos, me llevará hasta la otra orilla de la ría.

Continuo el paseo por la izquierda, adentrándome ya en Las Arenas, un barrio que pertenece al municipio de Getxo. De aquí en adelante el tópico será ir a ras de la linea costera, pasando al lado de las diferentes playas y acantilados de la zona, que son muchos y muy bonitos.

Casi sin darme cuenta, entro de forma oficial en Getxo, y lo primero que veo son unos espectaculares palacios, aunque el mas conocido es el palacio de Lezama Leguizamon. En el propio paseo, unos metros antes de llegar al puerto y muelle de Arriluze, hay unos paneles que ofrecen información sobre la historia de estos palacios.

Mas adelante, y de nuevo sin darme cuenta, llego hasta otro barrio perteneciente a Getxo, en este caso se trata de Algorta. Paso al lado de la enorme playa de Ereaga y una vez llego hasta el puerto viejo, dejo de lado el paseo marítimo y giro a la derecha, y subo unas escaleras que accede a una de las calles de este barrio.

Luego vuelvo a ir a la par del mar, aunque estando en una zona elevada, donde puedo disfrutar de unas majestuosas vistas; Portugalete, Santurtzi, los puertos de Santurtzi y Bilbao, y en el horizonte se distingue algún que otro acantilado, ya en territorio Cántabro. Por si fuera poco, al frente, se observa también el largo y espectacular acantilado que me llevará hasta el cabo de Punta Galea.

Pero antes, desciendo hasta la playa Arrigunaga para ir hasta un tercer barrio, el de Santa María de Getxo.
Ahora si, sin perdida alguna y por un cómodo camino tanto para peatones como para bicis, me dirijo hasta mirador del cabo de Punta Galea, aunque antes observo a los lados un molino de los antiguos (no se si es una réplica o es original) y los restos del Fuerte La Galea.

Una vez en el mirador de Punta Galea, vuelvo a gozar de las preciosas vistas del entorno. Son siempre las mismas pero, a medida que camino y paso por nuevos lugares, la perspectiva cambia. Ademas hoy estaba el mar embravecido y le daba un plus de espectacularidad.

Afortunadamente, la lluvia se fue y el cielo empezó poco a poco a abrirse.
Ahora solo hay que seguir el camino, que no tiene perdida alguna, subiendo y bajando de forma constante por las diferentes lomas de los acantilados que tengo por el lado izquierdo.
De vez en cuando, me desvío para poder vez de primera mano dichos acantilados, con sus espectaculares formas y con la presencia de alguna que otra playa. La verdad es que para sacar fotos y el disfrute personal es una buena idea desviarse, pero en caso de que haya llovido mucho recientemente, como fue el caso, no es tan buena idea, ya que si o si os pondréis de tierra hasta arriba. Aseguraros de llevar buen calzado, tipo botas o del estilo, o si no simplemente no os salgáis de la pista de cemento.
Por el camino encontrareis una fuente que os ayudará a llenar de agua fresca vuestras botellas.

Al final de éste camino, llego hasta una serie de calles y urbanizaciones que pertenecen al pueblo de Sopela, y al lado, la playa nudista de Barinatxe, también conocida como "La Salvaje".
Mas adelante me encuentro con una segunda playa, mas grande y bonita que la anterior, la playa Arrietara. Una vez mas, vuelvo a ascender y ganar altura, para ir por encima de la pared rocosa situada detrás de la playa. Cansa el hecho de subir y bajar repechos de forma constante, pero luego compensa el poder disfrutar de unas magníficas vistas en las cimas de éstos repechos.

A continuación paso por otra urbanización, y de nuevo vuelvo a ascender hasta un punto donde los edificios terminan, y después hay que continuar por pista natural.
A partir de aquí se acabó el "paseo dominguero". Como dije antes, en los días previos ha llovido a mares y todo el terreno situado fuera de la pista de cemento estaba hecho un asco. Era eso o ir por carretera hasta llegar al pueblo de Barrika, así que preferí continuar recto y mancharme las zapatillas antes que tener que andar durante varios km por asfalto.

La parte positiva es que ascender por el paso del acantilado ofrecía nuevas y magníficas panorámicas del entorno. Lo malo... el sendero estaba hecho una mierda, no tanto al principio sino al final, después de pasar por la zona mas elevada de toda la ruta, un mirador natural donde se ve una espectacular panorámica de la playa de Barrika.
Al comenzar el descenso hacia el pueblo de Barrika, el camino empezaba a estrecharse y ademas había un mini arroyo en el medio, que a duras penas podía esquivar. Y por si fuera poco, y esto fue lo mas impactante e inesperado de la ruta, mas adelante había un boquete, un gran agujero en el suelo (probablemente de un deslizamiento por culpa de las lluvias), que afortunadamente pude pasar de lado pero por escasos centímetros.

Todos estos caminos por pista natural se podrían caminar sin ensuciarse fácilmente, ya que están al aire libre, y a poco que haga varios días seguidos buen tiempo se tendría que secar.

Al final llegué hasta un breve paso asfaltado que permitía continuar de nuevo por pista natural para acceder de forma definitiva hasta el pueblo de Barrika, pero yo harto de llevarme por encima toda la tierra de la zona pegado a las zapatillas, decidí ir por la carretera, ya que apenas tenía que andar unas decenas de metros.

Ya solo me quedaba un pueblo por visitar, y era el de mi destino, Plentzia. Esta vez lo que me resta por andar es pan comido, ya que tengo que descender por un camino que va de principio a fin paralelo a la carretera.
Tengo a la vista el pueblo, y el bonito puente que accede a la localidad, aunque antes me detengo brevemente para ver la Marisma de Txipio.

Ahora si, cruzo el puente y accedo al pueblo de Plentzia. Paseo por varias de sus calles, y veo los monumentos y lugares de mas interés, hasta llegar a la enorme playa de Plentzia y Gorliz. Aquí me doy la vuelta para volver por el paseo marítimo.

Por último, vuelvo a cruzar el puente que accede al pueblo, ya que justo en la otra punta se encuentra la estación de tren (de metro en este caso), que me permite llevar primero hasta Bilbao, y luego hasta mi casa, y concluir así esta preciosa ruta.


He calificado la ruta de MODERADO por la distancia total a caminar (24km). Técnicamente el recorrido no tiene ninguna dificultad, pero el constante sube-baja de acantilados, aunque éstos sean breves y pequeños, añadido a la distancia total, hace que físicamente sea una ruta bastante exigente.

El tiempo total ha sido de 6h y 24min parando únicamente para sacar fotos.

2 iritzi

  • argazkia Oscar Upegui

    Oscar Upegui 04-nov-2018

    Un recorrido sencillamente espectacular con unos panoramas muy bonitos y unos senderos muy agradables para recorrer, que aunque en invierno sean un poco molestos por la humedad, definitivamente valen la pena recorrerlos, pues de esta forma se conocer y disfrutar de unas lindos paisajes. Gracias Jon por compartir el trazado y Felicitaciones por ese buen registro fotográfico y por esa excelente descripción de la ruta.
    Saludos Amigo y a seguir sumando kilómetros y compartiendo nuevos parajes.

  • argazkia Jon Otaduy

    Jon Otaduy 04-nov-2018

    Es una ruta apta en cualquier época del año, aunque en Invierno, con las siempres presentes lluvias en el País Vasco, hace que se necesite llevar un calzado adecuado.
    Toda ruta de costa es preciosa, pero esta en particular es la ostia, con tanto acantilado, playas y vistas por doquier... Es una pasada.

    Gracias Oscar por tu comentario y valoración.

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