Denbora  7 ordu 21 minutu

Koordenatuak 3239

Noiz igoa 10 de junio de 2019

Noiz egina mayo 2019

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1.518 m
1.150 m
0
4,3
8,7
17,4 km

Bisitak 3, kokapena 0

Nondik gertu Nívar, Andalucía (España)

ADVERTENCIA:

Informamos que catalogamos de dificil esta ruta, porque al final de esta, desde la Cruz de Nívar, hay un descenso de unos 600 m de distancia y casi 400 m de desnivel, solo apto para expertos o personas muy familiarizadas con el senderismo, ya que es de un alto grado de desnivel, sin sendero, por un terreno muy pedregoso y arenoso que provoca múltiples resbalones.


EL ENTORNO:

La sierra de la Yedra oculta a los ojos de la ciudad un paisaje limítrofe entre la Vega y los Montes, y crea un territorio plagado de endemismos y ecosistemas procedentes del Triásico. Calares y bosques de encinas, donde el matorral y la vegetación autóctona recuperan los espacios perdidos con las antiguas repoblaciones. Una sierra que da paso a parajes recónditos, trincheras y joyas botánicas y geológicas.

Se llama sierra de la Yedra y siempre fue espacio fronterizo, con asentamientos militares defensivos del gran valle de Granada, tanto en la época de los nazaríes como en la Guerra Civil. Las montañas de la Yedra ocultan a los ojos de la gran urbe parajes privilegiados, y un paisaje presidido por la gran mole rocosa del peñón de la Mata y los pequeños valles de Cogollos Vega. Es el inicio de Sierra Arana.

Forma parte del Parque Natural de la Sierra de Huétor, porque su superficie se ha asimilado siempre a lo que tradicionalmente los granadinos conocen como la Alfaguara, pero la sierra de la Yedra tiene su identidad propia, más allá de las montañas que miran al gran macizo de Sierra Nevada, y en sus parajes, bosques, barrancos y vaguadas habitan especies que se han adaptado a suelos karsticos, cargados de calares y dolomías, de tierras blancas y sueltas donde las plantas tienen que especializarse. Para los botánicos, la sierra de la Yedra es uno de los espacios donde estudiar taxones exclusivos de las sierras béticas. La sierra de la Yedra alberga uno de los tomillares dolomiticos más interesantes del parque natural de Huétor.

La sierra de la Yedra es, sobre todo, un gran mirador de la ciudad y su área metropolitana, y de los paisajes de las sierras del norte. Un territorio cargado de miradores naturales dignos de conocerse.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO:

Comenzaremos nuestro recorrido en la Población de Nívar; más concretamente en la Calle Sevilla de la Urbanización Alfaguara. A 200 m. y tras CRUZAR LA CARRETERA GR 3101, tomaremos una pequeña senda que comienza justo en los límites del Parque Natural Sierra de Huétor. Este sendero, con un continuo y suave ascenso, nos irá introduciendo en un pinar de repoblación en el paraje conocido como LA ESPERUELA. Tras pasar el BARRANCO DE LA POLICARIA llegaremos a la SOLANA DE LOS LLANOS, donde comienza el SENDERO DE LA YEDRA.

El peñón de la Mata se hace visible en toda su plenitud. El camino continúa hacia el suroeste, entre pinares de repoblación en los que el matorral gana la batalla y crece de forma firme. La parte alta está más despoblada. Se conservan bosquetes originales de encinar y matorral mediterráneo, con zonas de espartal y tomillares. Las rocas calizas, blandas y con una gran cantidad de oquedades, son parte fundamental del terreno. El camino vuelve a ascender, el paisaje cambia y comienza a verse parte del área metropolitana, el embalse de Cubillas y los cerros que forman Sierra Elvira.

Después comenzaremos un llaneo por el paraje de POLLOS DE LA MORLEJA, donde el pinar y la vegetación se hacen más frondosos. En este tramo veremos grandes formaciones rocosas que se conocen como Pollos y que dan nombre a la zona. Tras cruzar dos pequeños barrancos, llegaremos a una encrucijada de caminos. A la derecha se ascendería a la ALFAGUARA y recto seguiremos hacia al espectacular PARAJE DE CARIFAQUÍN. En este suave descenso nos sorprende la frondosidad de este paraje con multitud de Gayombas, Peonias, Majuelos, Enebros, Cornicabras… y muchísimas flores.

Al final de este precioso descenso llegaremos al BARRANCO DE LA ALFAGUARA, junto a la ACEQUIA DE FARDES, y enlazamos con una amplia pista que nos dirigirá hacia LA CASA FORESTAL Y EL CORTIJO DE CARIFAQUÍN; explotación ganadera con vacas, toros bravos, cerdos de pata negra y caballos. Continuaremos por la pista unos metros más, y nos desviaremos por un sendero que en radical ascenso nos hará atajar un buen tramo a la pista. Después seguiremos por la pista y pasaremos por los PRADOS DE AGOSTO. Aquí estaremos atentos para tomar un estrecho, empinado y zigzagueante sendero que sale a la derecha y que nos hará subir hasta EL LLANO DEL FRAILE, donde encontraremos las primeras trincheras.

Es impensable que en la cumbre de un cerro perdido en cualquier sierra existan construcciones tan mimetizadas con el medio que son casi invisibles. Son estructuras olvidadas desde hace 80 años. Túneles, zanjas, escaleras y refugios que formaban las trincheras de la Guerra Civil Española, elementos defensivos y ofensivos, de vigilancia y control de las sierras, pasos y caminos, que se conservan como testigos mudos de la vida y la muerte de centenares de personas en una triste etapa de la historia reciente de este país.

Los restos de estas construcciones, que en su mayoría están bien conservados, formaban una extensa red de posiciones militares que ahora se han convertido en un nuevo atractivo para aquellos que gustan de conocer los espacios naturales y sus características biológicas e históricas, ya que llegar hasta estos lugares implica adentrarse en parajes con vistas privilegiadas y desde los que se divisan valles, montañas y caminos. Son espacios que se ha conservado casi como cuando se construyeron gracias a que se encuentran en puntos ocultos y de difícil acceso, donde la naturaleza ha seguido su curso y no ha tenido impedimentos para su desarrollo.

TRINCHERAS DEL FRAILE:

Ocultas entre rocas y matorral, las posiciones defensivas y control de los ‘Pocicos’ se mimetizan con un espacio natural donde anidan los pinzones y vuelan las rapaces. Situaba en el Llano del Fraile, se esconde un privilegiado mirador, una atalaya semicircular desde la que se observa la totalidad de la cara sur de Sierra Arana, el valle del río Bermejo, que discurre hacia Cogollos Vega, la Vega norte de Granada y las colinas de Sierra Elvira. Es el punto en el que se ubicó una de las más grandes estructuras defensivas de la sierra de Huétor. Aunque las gentes de Alfacar, Nívar y Cogollos, le llaman del Fraile su nombre es trinchera de los Pocicos, porque está construida a base de pozos donde se ubicaban ametralladoras, conectados entre sí por estrechos pasadizos a modo de trinchera. Ahí están los primeros ‘pocicos’ y el recuerdo de una guerra. Es el lugar desde donde parte un intrincado trazado de sendas que unen las diferentes estructuras defensivas y rodean la colina para contemplar en su plenitud, los grandes cortados del Peñón de la Mata.

Con todo ese laberinto de pasadizos que conducían a los casamatas para los dos nido de ametralladora que cubrían los dos extremos de la línea de vanguardia, y puestos varios de observación, tiro y escucha repartidos por toda esta antigua construcción militar. Completándose la defensa con dos alambradas que cubrían los dos barrancos ubicados a cada lado de la colina. Contando esta antigua guarnición-posición de "Los Pocicos", con un pelotón (dieciocho soldados) y una escuadra de ametralladoras (un tirador, un cargador y un proveedor). Contando el personal con una reserva de alimentos para cuatro días a base de de garbanzos, judías, tocino y chorizo para preparar comidas calientes y latas de sardinas e higos secos para consumir en frío.

Una vez visitados todos los rincones de estas magníficas pero escalofriantes trincheras, nos dirigiremos por un precioso robledal hasta una fuente que servía de abastecimiento a los soldados y que encontramos seca. Unos metros más y enlazamos con una amplia pista que tomaremos a la derecha. Unos cientos de metros más y tras pasar el PARAJE DE LA CERRADURA, nos desviaremos a la derecha por un sendero que atraviesa una era y que nos conduce en un primer lugar a las TRINCHERAS AVANZADILLAS DE NÍVAR y posteriormente a las TRINCHERAS DE LA POSICIÓN DE ALONSO.

TRINCHERAS AVANZADILLA DE NÍVAR:


En el extremo oriental del Cerro de la Yedra destaca un promontorio alargado con caídas acusadas en algunas de sus laderas. El eje de la posición es una trinchera larga que organiza toda la circulación. Desde ésta parten otras secundarias que bajan por la vertiente sur del cerro, y que superan fuertes pendientes. La más representativa desemboca en un nido de ametralladora y conserva una pequeña parte de la cubierta que la protegió en su momento. Las demás trincheras terminan en pozos de tirador de diferente tipología y en la única habitación del enclave, muy deteriorada por el paso del tiempo. Completan la posición varios puestos de observación más a los que se llega recorriendo un estrecho sendero que bordea la ladera sur.

Entre los materiales y técnicas utilizados en el levantamiento de las construcciones volvemos a encontrar piedra, hormigón y encofrados. El elemento más llamativo es una escalera elevada que domina la posición y cuyo cemento se confunde con la piedra del tajo sobre el que está encajada.

La defensa del lugar estaba a cargo de un pelotón (dieciocho personas), que disponían de víveres para cuatro días (garbanzos, judías, tocino, chorizo, latas de sardinas e higos). También sabemos que el agua se transportaba a mano y se almacenaba en un depósito metálico y otro de fibrocemento de veinte litros de capacidad.

Tenían como misión impedir y contener un ataque enemigo mientras que a retaguardia estaba la verdadera fuerza del ejercito sublevado. Y se ubicaban en la Sierra de la Yedra, dominando el río Bermejo y a una distancia de unos 2 kilómetros sobre el Peñón de la Mata donde se ubicaban las fuerzas Republicanas.


Los soldados de estas posiciones dormían bien en el Sanatorio de la Alfaguara o en el Campamento del Llano del Cura. En el año 1938 se acometen trabajos de mejora en estas posiciones por las tropas de la 10ª compañía de Zapadores y prisioneros del 8º Batallón de Trabajadores. La trinchera se organiza en orden descendiente a lo largo de 100 metros en la retaguardia, tres parapetos de luneta y un puesto de tiro; y en vanguardia destacan un puesto de observación y un nido de ametralladora, así como dos parapetos en luneta.

Aún hoy en día y rebuscando un poco se encuentran restos de estas latas de alimentos, las confundimos con la antiguas latas de atún o de sardinas que usábamos los excursionistas para los bocadillos pero tienen muchos más años.

TRINCHERAS POSICIÓN DE ALONSO:

Al llegar al lugar encontramos una trinchera con dos muros de hormigón ligeramente volcados por la acción del tiempo y el empuje del terreno. Justo al lado se abre la entrada de una trinchera cubierta que nos transporta a un puesto de observación y a un nido de ametralladora. La mayor parte del conjunto se puede visitar a través de la trinchera principal, un primer ramal se dirige hacia uno de los puestos de observación y un segundo ramal, forrado con encofrados de hormigón, que desemboca en el puesto de mando. Llama la atención el arco de herradura que decora el vano de acceso a este recinto y sus acondicionamientos, ya que dispone de chimenea y de un pavimento de cemento enlucido y decorado.

Estas trincheras miraban directamente hacia las del Peñón de la Mata que en este caso estaban en manos republicanas. También hemos de pensar que el entorno no tendría la masa de pinos que hoy podemos encontrar y que estaba todo mucho más pelado, lo cual es mucho más lógico a efectos defensivos de una posición militar. Aún se conservan nidos de ametralladoras, puestos de vigía y pasadizos atrincherados. Esta trinchera se complementa con la del llano del Fraile, la principal estructura de la red de espacios defensivos del parque. Tiene un largo y oscuro pasadizo que conduce hasta unos de los nidos de ametralladora más mimetizados con el terreno.


Volveremos de nuevo a la pista, que sirve de eje vertebrador del recorrido de las trincheras, para volvernos a desviar, esta vez a la izquierda, para ascender sin sendero definido hasta las TRINCHERAS DEL CERRO CLAVERO. Estas se encuentra muy deterioradas y abandonadas, pero aun se pueden apreciar las trincheras excavadas en el suelo y un habitáculo de gran tamaño sin techo. Se encuentran inmersas en un denso pinar y casi en la cumbre del Cerro Clavero.


Desandaremos este último ascenso e iremos hasta la carretera de la Alfaguara para desviarnos a la derecha por un carril cortado al tráfico por una cadena y que asciende. A unos 400 m. tomaremos un sendero a la derecha que nos llevará hasta las últimas trincheras d la ruta; LAS TRINCHERA OESTE DEL CERRO DE LA YEDRA. Estas son pequeñas y servían de punto de observación y escucha. Disponen de un pequeño barrancón casi sepultado y lleno de basura.


Seguidamente retomaremos el carril que seguiremos durante 2 km. disfrutando de las panorámicas, que son la antesala de las que obtendremos desde el próximo waipoint. Nos desviaremos del carril a la derecha por un sendero pedregoso que lleva hasta la CRUZ DE NÍVAR. Cruz metálica desde la que se divisan unas impresionantes y espectaculares vistas de: Sierra Nevada, Viznar, Alfacar, Nivar, Güevejar, Calicasas, Cogollos Vega, Granada, pueblos de la Vega, Sierra Elvira, Parapanda, Sierra Tejeda Almijara y Alhama, Pantano de Cubillas (que en días soleados se ve como un espejo).


Como advertíamos al principio desde la Cruz de Nívar hay un descenso de 600 m de distancia y casi 400 m de desnivel, solo apto para expertos o personas muy familiarizadas con el senderismo, ya que es de un alto grado de desnivel, sin sendero, por un terreno muy pedregoso y arenoso que provoca muchos resbalones.


Tras este aventurero descenso del que hasta las cabras montesas se sorprendían de vernos bajar, enlazaremos con el sendero que tomábamos en el principio de la ruta y que nos conducirá hasta el punto de inicio y final de este apasionante recorrido.

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