Denbora mugimenduan  3 ordu 7 minutu

Denbora  6 ordu 11 minutu

Koordenatuak 1914

Noiz igoa 26 de agosto de 2018

Noiz egina agosto 2018

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577 m
271 m
0
2,7
5,5
11,0 km

Bisitak 483, kokapena 24

Nondik gertu Gornutz (Montaña), País Vasco (España)

Con mejor meteo de la que estaba pronosticada y un cielo precioso para la fotografía, iniciamos la caminata un grupo de ocho amigos, formado esta vez por Carmen, Rafa, José Ignacio, los tres Carlos, Enrique (guía) y Mariaje (2nda guía) en el minúsculo aparcamiento de Zioso, en el Km 11,7 de la Gi 3440 carretera de Jaizkibel, y a unos 2 km de la ermita de Guadalupe, con la idea de descender al paraje de Irupuntxa en el que se encuentra la insólita playa de las paramoudras.
Otro coche lo hemos dejado en Justiz, donde finalizaremos la etapa, a fin de evitar 2-3 km finales de caminar por asfalto.
Para el texto he recibido aportaciones muy interesantes de Enrique y Carlos “el artista”. Y para el reportaje fotográfico, de Rafa, Enrique (también mapas) y de los otros dos Carlos.
Además de nuestros 6 videos que irán en sus correspondientes “Waypoint” (Puntos de Interés), el amigo Santi Suharotz, otro experimentado menditzale y muy buen conocedor de los valores y misterios de Jaizkibel, me aporta 3 bellísimos videos del monte Jaizkibel, que van al final del texto.
Santi, en nombre del grupo, una vez más, te estamos sumamente agradecidos.
La etapa la iniciamos antes de las 9 horas para llegar con antelación a la bajamar (11 horas), lo que nos permitirá atravesar el ancho de la playa (y con menor riesgo de resbalamiento), para contemplar semejante concentración y variedad de paramoudras en tan pequeña superficie (algo único en el mundo), y otras curiosas estructuras rocosas existentes en la zona.
En la cómoda y amplia pista forestal de descenso a la costa, pasamos por las ruinas del cuartelillo de la guardia civil de Isiro que, al parecer, entre otras cuestiones, controlaba a los contrabandistas que llegaban a las calas cercanas.
Ya en el litoral, nos encontramos en el ala oeste de Erentzin Zabala, antes de Irupuntxa, con una amplia plataforma rocosa con geoformas de diseños escultóricos, destacando las formas alveolares, coraloides, celdas en panal de abejas, hojaldres enormes (boxworks) con celdas hexagonales y poligonales. Abundan asimismo cubetas irregulares con estructuras de corriente, con finos dibujos ondulados de líneas de diferentes coloraciones de minerales movilizados por la disolución intergranular.
Según descendemos a la playa pétrea por una estrecha senda zigzageante al comienzo de Irupuntxa, observamos en el frente rocoso de la izda numerosas concavidades/huecos que dejaron los “cannonballs” (bolas de cañón) al ser removidos y desprendidos por gravedad a la base de los taludes, y muchas veces sometidos al oleaje.
El relieve de las concavidades da a la roca un aspecto de gruyère característico.
También encontramos otros cannonballs (en relieve positivo) que aún no se han soltado y se mantienen adheridos a la roca.
Ya abajo, en la franja costera de unos 20-40 m de fondo por 150 m de extensión lateral (conocida como playa pétrea de los fósiles), llegamos a contemplar y deleitarnos con otras (aún más curiosas) formaciones geológicas denominadas “paramoudras”. Al parecer, esta palabra tiene su origen en el gaélico “peura muireach” que significa pera de mar.
Están constituidas por concreciones silíceas que se hunden en el sustrato rocoso de arenisca carbonatada y que se originaron en el sedimento del fondo marino en torno a las trazas fósiles de tubos de muy pequeño diámetro de organismos marinos.
Posteriores agregaciones de concreciones silíceas en torno a los tubos hace decenas de millones de años, dieron lugar a estas extrañas y bellas estructuras geológicas de tan diferentes tamaños y formas.
A diferencia de los cannonballs, los paramoudras presentan generalmente en la parte superior un orificio con espícula (a veces más de uno y en posición transversal).
Una curiosidad a señalar es que los textos se han habituado a escribirlo como “las” paramoudras. Por el contrario, en los numerosos artículos científicos consultados de Aranzadi y liderados por Carlos Galán, lo escriben “los” paramoudras.
Hecha la consulta a varios colegas geólogos, me dicen que lo correcto sería el artículo anglosajón “the” (los/las). ACLARADO!!!
Los más habituales son esféricos y cilíndricos pero pueden también tener forma de tortugas, focas, senos, falos, ánforas, setas, balón de rugby...
Resalta por su belleza al final de esta playa, hacia el este, la un tanto misteriosa Cueva de Mari, y especialmente la formación en forma de rampa escalera con sus oquedades, perforaciones y panales de abeja.
En la parte superior, un poco desplazada a la derecha hay una formación a la que llamamos el “Dragón guardián de las Paramoudras”, que se significa por su porte y colorido.
Aprovechamos este insólito lugar, encima del Dragón, para hidratarnos y reponer fuerzas, con una panorámica global extraordinaria de la playa, y poder así seguir disfrutando y fotografiando estas hermosas formaciones geológicas.
Enrique, que conoce este paraje desde hace muchos muchos años (y eso que no es tan mayor), nos indica una curiosidad que bien merece la pena comentarla. Que algunos “cannonballs” esféricos han sido desplazados por la enorme fuerza del oleaje, como es el caso de uno que vemos que antes estaba junto a un chorro de agua (hay foto) y ahora se encuentra movido unos metros.
La anécdota más curiosa y sorprendente de la jornada nos ocurrió en Irupuntxa donde nos encontramos con dos personajes de aspecto aparentemente normal, uno de ellos muy hablador, que no callaba, al que acompañaba otro personaje, que no abre la boca, y que va con un perro. Se empeñan en enseñarnos las dos bolas más redondas que hay en esa zona, y en su empeño, el que no habla, se cae a una charca. Al rato, reaparecen junto al “Dragón”, “el mudito” con los pantalones y zapatos mojados en la mano. El perro come cosas extrañas. Bromeamos sobre que parece que hemos sintonizado “Radio Jaizkibel “, por el sorprendente monólogo. Hasta que de repente, se van a por su todoterreno que habían aparcado bien cerca de la costa (¿o es un platillo volante?)
La vuelta a Justiz la realizamos por la senda del litoral, atravesando las erreka Mintegui y Martitxe, y Punta Biosnar, el cabo más septentrional del litoral, tomando entonces la Talaia Bidea, que coincide con la GR121 de trazos rojo y blanco, y con la travesía del litoral balizada con dos barras blancas por Lujambio y otras personas anónimas, asi como por los entusiastas miembros del Vasco Camping.
Las aguas de la erreka Mintegi llegan a una curiosa cubeta/poza natural, en la que un rápido chapuzón, por propia experiencia, te deja como nuevo después de una larga caminata estival.
El agua que llega bien fresca de la regata se mezcla dos veces al día con la del mar, proveniente de las dos pleamares. Eso sí, mejor sin tocar mucho el fondo por la cantidad de sedimento acumulado.
En una formación rocosa a nuestra izda, encontramos unas bellas geoformas en Laondo, y luego otras que más bien parecen pinturas rupestres, y que al parecer se las conoce como “Pinturas de Altamira”.
Pasando Punta Biosnar... en un recodo sombrío del camino hay un madroño de buen porte.
A continuación atravesamos la regata de Txurtxipi, en cuyas inmediaciones la Sociedad Aranzadi descubrió el enterramiento más antiguo del País Vasco, de hace unos 8.500 años. Vemos junto al agua, una discutible instalación plástica tipo “land art”, con materiales naturales, como palos y ramas (se supone que arrastrados por el mar), y piedras redondeadas y cantos rodados, sobrepuestos a las rocas, o apilados (fijados unos a otros en un ‘orden’ poco natural).
MUY INTERESANTE, una vez más, estas extraordinarias aportaciones de Enrique, nuestro experto guía, conocedor como pocos de las joyas que encierra Jaizkibel así como de sus múltiples historias.
Ya en Marla, que nos recuerda a las campas irlandesas, se puede leer en un panel informativo la curiosa historia del aventurero piloto, que no tenista, Roland Garros, que en mayo de 1911, durante la 2nda etapa Angoulême-San Sebastián de la carrera París-Madrid, el piloto francés se quedó sin combustible pero pudo afortunadamente aterrizar en esta campa.
Gracias a la ayuda de un destacamento de artilleros del fuerte de Guadalupe y de los baserritarras de la zona que le suministraron gasolina, el intrépido piloto pudo despegar su aeroplano tras rodar por la plataforma lanzándose al vacío sobre el mar, para aterrizar posteriormente en la playa de Ondarreta.
Murió en 1918 durante la 1era Guerra Mundial combatiendo en el cielo de las Ardenas.
En Iturraingo erreka o Regata de Justiz recordamos a nuestro amigo de Jaizkibel Amaharri Aitor Bidaurreta, al que con cariño siempre le echaremos de menos.
El espectáculo pétreo y estético que nos había hecho disfrutar tanto a lo largo de la mañana, se vio generosamente complementado con la presencia de una manada de caballos, yeguas (bastantes preñadas) y potrillos, que sorprendentemente aparecieron al galope bajando por el valle y que luego para nuestra grata sorpresa, se quedaron un buen rato comiendo, junto a la 'troupe' de humanos que nos quedamos un poco extasiados con su 'convivencia’ y su forma coqueta de pose para las fotos y videos.
También destacar la excelente labor realizada por la otra guía, Mariaje, cuando el “pastor”, por causas ajenas, se nos adelantó, dejándonos un tanto abandonados, pero ella logró con tacto y buen criterio que ningún componente del rebaño se desperdigara, continuando todos por el buen camino, a diferencia del cuidador de los caballos que salió a la carrera con su perro al percatarse que había perdido algunos de sus bellos ejemplares.
Tras la durilla subida final (con calor) al caserío Justiz, finalizaba esta bella e interesante caminata de 10 km y algo más de 300 m de ascenso acumulado.
Lo fabuloso de estas excursiones exploratorias guiadas, en las que uno no se cansa de ver tanto tesoro natural que aún guarda oculto nuestro querido monte Jaizkibel, es que con las caminatas nunca acaba la jornada.
Qué mejor ahora que quedarnos los ocho en el merendero de Justiz a seguir disfrutando alrededor de una mesa con buenas viandas y variados caldos, recordando y comentando los detalles de lo vivido,
Nunca mejor el dicho de “no hay dos sin tres”. Tras las dos anteriores: sidrería Donosti de Renteria en la excursión de Grankanto, y el Ziaboga de Pasai Donibane en la de la Bóveda de la catedral de Labetxu, hoy toca el merendero de Justiz, a la sombra de unos plataneros, con materia prima exquisita, muy buen servicio y un inmejorable ambiente de los equipos humanos que se van conformando también en el apartado social (no menos importante), eso si, hasta que “nos echaron” como últimos clientes, después de los chupitos y gintonics, jeje, pasadas las 18 horas, pues lo cierran por un par de horas hasta la cena.
Creo que a quien le toca (y ya lo sabe), está preparando la próxima (nuestra cuarta excursión) a Laberinto Blanco y entorno. Hasta entonces pues, equipo.
Ahora el blog de Carlos Bengoa sobre la playa de los fósiles en Jaizkibel
A continuación los tres bonitos videos de Santi sobre Jaizkibel:
- Naturaleza en estado puro
- Pasai Donibane. Cresterío
- Hondarribia. Jaizkibel monumental

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